22 de octubre 2003 - 00:00

Preocupa en Europa el auge de extrema derecha

París (AFP) - Convertida en primera fuerza política en Suiza y en aliada del poder en Italia y Austria, la derecha populista, generalmente identificada con la extrema derecha, está adquiriendo un peso político cada día mayor en Europa, lo cual provoca el recelo en los países gobernados por la izquierda o la derecha tradicional.

Si estas formaciones que se autodenominan «populares» o de «derecha nacional», rechazando la denominación de extrema derecha, son a veces totalmente diferentes las unas de las otras, se apoyan siempre en tesis semejantes: la protección de la «identidad nacional», amenazada, según ellos, por la inmigración, que consideran excesiva, la crisis económica y el rechazo de la construcción europea.

El domingo pasado en Suiza la Unión Democrática del Centro (UDC-derecha populista), del multimillonario Christoph Blocher, obtuvo 26,6% de los votos, con lo cual se convirtió en el primer partido político del país, por delante de los socialistas, gracias a los votos de la derecha tradicional.

Para seducir al electorado, la UDC publicó en la prensa una página entera denunciando a aquellos «que piden asilo sin inmutarse, una mafia albanesa brutal» y afirmando que el tráfico de drogas estaba en manos de «negros africanos».


«Es significativo que la UDC se haya atrevido a publicar esto en los diarios suizos. No habrían tenido el valor de hacerlo en 1999», estimó Karl Grunberg, secretario general de SOS Racismo Suiza, quien subraya la ausencia de una actitud contra el racismo en la Suiza alemana.

En Italia, la extrema derecha está presente en el seno del gobierno de Silvio Berlusconi, por medio de la Liga del Norte de Umberto Bossi, que controla tres ministerios. En Austria, el Partido Liberal (FPO), formación de extrema derecha dirigida por Jörg Haider, pierde terreno, pero posee todavía seis de las 18 carteras ministeriales.

En Holanda, la lista Pim Fortuyn (LPF), calificada de « populista de derecha», sólo tiene ocho diputados de un total de 150 en la Cámara baja del Parlamento, aunque tenía 26 en mayo de 2002, poco después del asesinato de su dirigente. En Dinamarca, el Partido del Pueblo (PPD) es la tercera formación del Parlamento monocameral.

En Francia,
Jean-Marie Le Pen, que fue la gran sorpresa en abril de 2002 al eliminar al ex primer ministro socialista Lionel Jospin en la primera vuelta de las presidenciales, provoca el recelo de los socialistas y de los adeptos de Jacques Chirac para las futuras elecciones regionales.

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