Preocupa más el Líbano con nuevos choques y 59 muertos

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Beirut (EFE, AFP, DPA) - Los enfrentamientos entre partidarios de la mayoría parlamentaria libanesa y la oposición, liderada por el moviento terrorista Hizbollah, se reanudaron ayer en la ciudad de Trípoli y en el valle de la Bekaa, fronterizo con Siria, mientras los dirigentes de ambos bandos continúan lanzándose acusaciones cruzadas.

Según fuentes policiales, desde el estallido de la violencia el pasado miércoles, primero en Beirut y más tarde en otras zonas del país, al menos 59 personas murieron y 206 han resultado heridas.

Los enfrentamientos se repitieron ayer en Trípoli, la principal ciudad del norte del país, así como cerca del principal puesto fronterizo sirio-libanés de Masna, cerrado hace dos días por seguidores del dirigente de la mayoría antisiria, Saad Hariri.

A pesar de estos nuevos choques, en Beirut continuaba la calma que siguió a la retirada de los milicianos de Hizbollah, el pasado viernes, después de que el ejército desistiera de desmantelar la red de comunicaciones de la agrupación instalada en el aeropuerto. Las crecientes demostraciones de poder de Hizbollah hacen temer que todo el Líbano caiga en manos de la organización terrorista, financiada por Siria e Irán.

Estos brotes de violencia coinciden con las continuas acusaciones cruzadas de los líderes políticos, que se culpan mutuamentede ser los responsables del desborde de la situación.

  • Armas

    Ayer, el ex presidente libanés Amin Gemayel, uno de los pilares de la mayoría, declaró que no habrá diálogo mientras Hizbollahno se comprometa a no volver a recurrir a las armas para solucionar los problemas del país.

    «Insistimos en que, para que haya un diálogo, debe haber un compromiso claro e inequívoco de Hassan Nasrallah (líder de Hizbollah) ante el pueblo libanés, árabe e islámico, y ante Siria, Arabia Saudita y la opinión pública mundial, de no usar más las armas para resolver asuntos internos», señaló Gemayel en conferencia de prensa.

    Por su parte, Michel Aoun, uno de los pocos políticos cristianos aliados de la agrupación terrorista, aseveró que no habrá estabilidad en el Líbano si no dimite el gobierno moderado del sunita Fuad Siniora. Asimismo, el dirigente volvió a exigir la formación de un gobierno de unidad nacional y la reforma de la ley electoral.

    Como contracara, Samir Geagea, otro líder cristiano progubernamental, declaró, en este sentido, que Nasrallah «no podrá obtener ventajas políticas mediante la fuerza» e insistió en que el gobierno no dimitirá.

    Por su parte, el ejército libanés informó que a partir de hoy usará la fuerza para « imponer el orden y la ley» en el país, en caso que sea necesario. Los militares, que han mantenido una posición neutral ante los acontecimientos, aseveraron que «el ejército detendrá las violaciones en el respeto de la ley, aun cuando eso lleve al uso de la fuerza».
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