Bolsonaro irrita a parte de las FF.AA. con sus continuas insinuaciones de autogolpe

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El primer magistrado analiza la destitución del jefe del Ejército, general Edson Pujol, que se opone a provocaciones como la participación del presidente en manifestaciones contra el Congreso y el Supremo. El vicepresidente salió a moderar y el ministro de Defensa repudió las agresiones a periodistas.

Brasilia - Un día después de encabezar una nueva manifestación en la que sus simpatizantes lo animaron a cerrar el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF) y a sacar a los militares a la calle, consignas que no desautorizó en ningún momento, referentes de las Fuerzas Armadas tomaron ayer distancia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y dieron garantías del apego de la institución a la Constitución.

Según Folha de São Paulo, el comandante del Ejército, general Edson Pujol, ya manifestó su rechazo por las actitudes del presidente. Su opinión es compartida por muchos oficiales, que no desean quedar atrapados en las veladas amenazas de autogolpe que permanentemente se filtran desde el Gobierno.

Bolsonaro, sin embargo, mantiene la fidelidad de otros miembros de la cúpula del arma, alineados detrás de quien fue el antecesor de Pujol, el general Eduardo Villas Bôas, asesor presidencial.

Ante esto, el influyente periódico señaló que el presidente analiza remover a Pujol y nombrar en su lugar a un general de su confianza.

El vicepresidente, general retirado Hamilton Mourão, fue uno de los encargados de moderar el mensaje del jefe de Estado, al pedir más “armonía” entre los poderes.

Según él, “no hay ningún motivo” para la inquietud tras los dichos de Bolsonaro contra el alto tribunal, al que, dijo el domingo, ya no le admitirá “ninguna interferencia” y con el que, “de aquí hacia adelante no voy a conversar más”.

El mandatario se había referido a la decisión cautelar del ministro de la corte Alexandre de Moraes de dejar en suspenso el nombramiento de Alexandre Ramagem como jefe de la Policía Federal bajo el argumento de que, por ser amigo de su familia, podría interferir en las investigaciones que tienen a esta como blanco.

“El presidente tiene el compromiso de que juró defender la Constitución y no va a pasar esos límites. Él deja eso bien en claro y pienso que hay que juzgar más por las acciones que por palabras que muchas veces se dicen en el momento de mayor exaltación”, dijo el vice.

Asimismo, este minimizó la participación del presidente el domingo, por segunda semana consecutiva, en actos populares que, además de violar las normas de cuarentena por el nuevo coronavirus que rigen en Brasilia, supusieron verdaderos actos antidemocráticos. En la marcha, sus simpatizantes insultaron al renunciado Sergio Moro y pidieron la clausura del Congreso y del STF.

“Así como había que pedía ideas más radicales, que al final de cuentas no caminan, la mayoría estaba allí pura y simplemente para apoyar al Gobierno”, señaló.

Pero, según la prensa local, la actitud y los dichos de Bolsonaro, que se paró en un palco entre banderas de Estados Unidos e Israel, dividieron aguas en los cuarteles. En el acto, el mandatario dijo que “tenemos al pueblo de nuestro lado, tenemos a las Fuerzas Armadas al lado del pueblo, de la ley, el orden, la democracia y la libertad. Y, lo más importante, tenemos a Dios junto a nosotros”.

Respecto de eso, Mourão explicó que “cuando el presidente habla del apoyo de las Fuerzas Armadas, es un apoyo institucional a su persona como jefe de Estado y como jefe de Gobierno”, debió aclarar.

La polémica obligó también a pronunciarse al ministro de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva. “Las Fuerzas Armadas cumplen su misión constitucional. La Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea son organismos de Estado, que consideran la independencia y la armonía entre los poderes imprescindibles para la gobernabilidad del país, dijo en un comunicado.

En tanto, este también deploró las agresiones que sufrieron varios periodistas de parte de los simpatizantes de Bolsonaro. Para el funcionario, la libertad de expresión “es un requisito fundamental” en una democracia y “cualquier agresión a profesionales de prensa es inaceptable”.

Esos hechos merecieron un repudio generalizado.

Periodistas del diario O Estado de São Paulo fueron agredidos el domingo con puntapiés y empujones por simpatizantes bolsonaristas frente al palacio presidencial del Planalto. En tanto, profesionales de Folha de São Paulo y O Globo fueron insultados.

El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, uno de los blancos predilectos de los manifestantes, dijo que “cabe a las instituciones democráticas hacer valer el orden legal sobre ese grupo que confunde hacer política con imponer el terror”.

Por su parte, el juez Alexandre de Moraes sostuvo que “las agresiones contra periodistas deben ser repudiadas. La cobardía de esos actos hiere la democracia y el Estado de Derecho y no puede ser tolerada por la sociedad”.

“Agredir a periodistas es una agresión a la libertad de expresión y a la propia democracia. Esto debe quedar muy claro”, señaló, por su parte, Gilmar Mendes, también magistrado del STF.

Ante la ola de críticas, Bolsonaro, acusó por esos hechos a “infiltrados” y criticó la cobertura que la prensa hizo de ellos.

}“Yo no vi nada, estaba adentro del Palacio. Si hubo una agresión fue un loco y tiene que ser castigado. No voy a hablar con la prensa”, dijo el ultraderechista.

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