Primarias en EEUU: Hillary Clinton se impuso en Puerto Rico
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La única forma para Clinton de mantener alguna posibilidad de ser designada para enfrentar al republicano John McCain en noviembre es obtener un apoyo masivo -considerado improbable por los expertos- de "superdelegados" aún indecisos.
El final esperado de este proceso depende, sin embargo, de la propia Clinton, que quedó disconforme con la decisión de compromiso tomada el sábado por el Partido Demócrata a propósito de las cuestionadas primarias de Michigan (norte) y Florida (sureste).
La candidata dijo que se reservaba el derecho de apelar, amenazando con hacer durar el duelo hasta la convención del partido a fines de agosto.
A pesar de su rezago, tras 53 primarias y "caucus" (asambleas partidarias de electores) disputadas desde el 3 de enero, Hillary Clinton se niega a reconocer su derrota y sigue esperando convencer a suficientes "superdelegados" para recortar la ventaja de Obama.
Los alrededor de 800 "superdelegados" son legisladores y dirigentes del partido que tienen derecho a votar en la convención que designará formalmente al candidato demócrata a fines de agosto. No están mandatados por un voto y pueden elegir a quien quieran. Según el sitio independiente RealClearPolitics, unos 190 "superdelegados" siguen indecisos.
Tras Puerto Rico sólo quedarán dos primarias demócratas, previstas para el martes en Montana (noroeste) y Dakota del Sur (norte). Según los sondeos, en ambas debería ganar Obama.
El presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, así como los responsables demócratas en el Congreso, el jefe de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid; y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, esperan que el nombre del candidato se conozca la semana que viene, tras las últimas primarias.
Pero si los "superdelegados" no se deciden rápidamente, nada impedirá a Clinton mantenerse en la carrera durante días, semanas o incluso hasta la convención de Denver del 25 al 28 de agosto.
En ese escenario, temido por muchos demócratas, la investidura se decidiría recién tras una pulseada en la convención, apenas dos meses antes de las presidenciales.
Esta desunión de los demócratas contrasta con la situación del republicano McCain, cuya candidatura se decidió a principios de marzo. Desde entonces, su equipo planea la campaña, y piensa atacar a Obama por "inexperiencia" e "ingenuidad" en materia de seguridad nacional.
Obama, por su parte, que tuvo una firme oposición a la muy impopular guerra contra Irak, pretende convencer a los votantes de la continuidad entre McCain y George W. Bush, cuya imagen pública está en el momento más bajo.
"Antes de noviembre, cada elector sabrá que McCain propone un tercer mandato Bush", asegura el director de campaña de Obama, David Plouffe.



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