14 de septiembre 2004 - 00:00

Primer ataque fuerte de Kerry contra Bush

Washington (EFE, AFP, El Mundo, ASN) - Exigido por las últimas encuestas, que lo dan entre 6 y 11 puntos por debajo de George W. Bush para la elección del 2 de noviembre, el candidato demócrata a la Presidencia de EE.UU., John Kerry, endureció ayer por primera vez el discurso al criticar severamente al mandatario por haber permitido que vuelva a ser legal la venta de armas de asalto a particulares.

Kerry dijo que lo que hizo Bush -al dejar pasar el plazo para extender una ley de 1994 que prohibía la venta de 19 tipos de potentes armas semiautomáticas-, fue ayudar a «sus cofrades en la industria de las armas», en lugar de optar por «los oficiales de policía y las familias a las que prometió proteger».

• Endurecimiento

«Mañana (por hoy), por primera vez en diez años, cuando un asesino entre en una tienda de armas, cuando un terrorista entre en uno de estos almacenes en algún sitio de Estados Unidos, para comprar un AK-47 u otra arma de asalto militar, van a tener la misma respuesta: 'Claro que sí'», afirmó Kerry en un tono inusual en él. «Bush decidió facilitar la tarea de los terroristas y complicar el trabajo de la policía», añadió intentando explotar un tema políticamente sensible.

De esta manera Kerry comenzó a endurecer su lenguaje al punto de asimilarloal de demócratas de izquierda, como Howard Dean. Pero analistas explicaron que esta decisión podría costarle cara, ya que por su necesidad de confrontar con Bush podría terminar espantando al crucial voto moderado y dando crédito a las críticas republicanas, que lo señalan como «demasiado liberal».

La visión expuesta sobre el tema de las armas de uso militar por Kerry coincide con la de asociaciones policiales y familiares de víctimas de armas de fuego, que durante años han defendido la renovación de la llamada «Ley Brady», en honor del ex secretario de la Casa Blanca James Brady, herido gravemente en 1981 en el atentado contra el entonces presidente Ronald Reagan.

En el otro extremo se sitúa la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), totalmente en contra de la prohibición que entró en vigor en 1994, durante la presidencia de
Bill Clinton. Bush no se ha querido enfrentar a este potente grupo de presión porque, entre otras razones, es uno de los grandes proveedores de fondos para su campaña, dijo Kerry.

El portavoz de la Casa Blanca,
Scott McClellan, salió al cruce de Kerry al afirmar que sus acusaciones suponen «un nuevo ataque falso» y explicó que Bush quería mantener la prohibición pero que el Congreso no lo habría aceptado.

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