11 de abril 2008 - 00:00

Primera grieta en un tabú político

México DF - Una iniciativa para reformar al sector petrolero en México, controlado por el Estado, generó discretas reacciones en el sector, con la mayoría viéndola como positiva pero insuficiente para lograr restaurar la decreciente producción y las reservas de la noche a la mañana.

La propuesta gubernamental, que fue diluida para darle más oportunidad de ser aprobada en el Congreso, incluye un nuevo sistema de contratos de servicios para Pemex basado en incentivos. Bajo ese esquema, Pemex recompensaría con un pago adicional a las empresas contratadas -nacionales o extranjeras- por eficiencia o trabajo bien realizado.

Las principales firmas petroleras internacionales, que quieren que México se una al resto del mundo en la oferta de asociaciones de riesgo compartido, especialmente en proyectos en aguas profundas, declinaron comentar sobre la iniciativa. Pero los analistas perciben que el esquema de contratos de servicios logrará poco más que conseguir nuevos negocios para firmas como Schlumberger, que Pemex contrata para ayudar con trabajos de ingeniería.

«Mi impresión inicial es que la iniciativa es relativamente modesta», dijo Rose Anne Franco, de la consultoría PFC Energy. «Para las empresas petroleras internacionales lo que cuenta es poder sumar reservas», explicó.

Pemex, un importante proveedor de Estados Unidos, se ha quejado desde hace mucho tiempo de las barreras del país a la inversión privada en el sector y que requiere de socios que la ayuden a llegar a depósitos en aguas profundas.

Pero muchos se preguntan si el esquema de contratos resultará atractivo para los grandes jugadores, como la británica BP y la estatal brasileña Petrobras, dado que otros países dan a sus socios en proyectos de aguas profundas una parte de las reservas por los altos costos y el riesgo de la operación.

«El aspecto importante de cualquier contrato es el incentivo. Si alguien está haciendo un muy buen trabajo, se le debería pagar por eso, pero existen diferentes tipos de incentivos en el mundo, así que tendremos que esperar para ver lo que están ofreciendo», dijo un ejecutivo de una firma internacional. «Siempre querés más, pero yo no le diría no a un contrato como éste», agregó, solicitando permanecer en el anonimato.

  • Cautela

    BP, Exxon Mobil, Petrobras, Shell y StatoilHydro tienen representantes en México haciendo lobby por la apertura del sector, pero ninguno quiso comentar respecto de la iniciativa, argumentando que prefieren esperar a que sea aprobada.

    Se cree que la propuesta del presidente Felipe Calderón tiene buenas probabilidades de lograr el apoyo que necesita en el Congreso, dado que un importante partido opositor la respalda ampliamente.

    De aprobarse, daría más autonomía operativa a Pemex, reduciría sus impuestos y le permitiría contratar empresas privadas en procesos que van desde la construcción de refinerías hasta la perforación de pozos.

    «Puede ser un poquito más atractivo», dijo Alejandra León, analista de Cambridge Energy Research Associates en la Ciudad de México. «Pero habría que analizar un poco más en detalle qué más están ofreciendo en esos contratos», agregó.

    Pemex dice que socios extranjeros podrían reducir el tiempo necesario para llegar al crudo en aguas profundas del Golfo de México, a más de 1.000 metros de profundidad. Pero los gigantes petroleros tienen muchas oportunidades de exploración en otros países que les permiten tener una parte de las reservas.

    «No es como si existiera un superávit de plataformas petroleras paradas sin nada que hacer», dijo Kevin Book, analista de Friedman Billings Ramsey and Co. en Washington.

    Sin embargo, es poco probable que las petroleras se quejen de cualquier cosa que les otorgue una presencia más firme en México -el quinto mayor productor de crudo del mundo- y Book destacó que lo que podría lucir como una reforma tentativa representa un paso político valiente para México. «Puede que (la propuesta) haya sido suavizada, pero esto es México saliendo al mercado», agregó.

    El director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles, dijo estar «muy satisfecho» con la propuesta de reforma, que es lo más lejos que México puede ir sin modificar la Constitución.
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