Londres - Erase una vez un príncipe que tenía 108 empleados a su servicio y que gastaba al año 13 millones de libras, unos 18,46 millones de euros. El príncipe tenía 54 años y se llamaba Carlos de Inglaterra. Un buen día, en un infructuoso intento por acallar a quienes despotricaban contra la vida de lujo y dispendio que llevaba, el palacio de St. James decidió dar a conocer las cuentas del heredero de la Corona británica.
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De la publicación, dada a conocer ayer, se lee que el primogénito de Isabel II tiene a sus órdenes un total de 91 empleados oficiales y 17 privados, incluidos tres cocineros, dos mayordomos, dos choferes para él y uno para Camilla Parker Bowles, cinco secretarios encargados de atender su correspondencia, siete agentes de prensa, ocho jardineros y cuatro ayudas de cámara.
En total, el príncipe Carlos gasta al año 4,2 millones de libras (seis millones de euros) en pagar los honorarios del numeroso personal que tiene a su servicio. • Costo anual
Sin embargo, lo que ha desatado la furia de buena parte de la población es saber que el príncipe de Gales les cuesta cada año a los contribuyentes británicos tres millones de libras esterlinas, unos 4,2 millones de euros.
A Carlos no le alcanza para llegar a fin de mes con los 10 millones de libras (14,2 millones de euros) que cada año le produce el ducado de Cornualles, un fabuloso feudo que se extiende por 25 condados, abarcando cerca de 57.000 hectáreas que incluyen granjas, pastos, propiedades residenciales y establecimientos comerciales y que, desde 1337, ha sido la fuente de ingresos de todos los príncipes de Gales.
Al parecer, vivir como príncipe cuesta mucho, mucho dinero.
Tanto, que Carlos se gastó el año pasado nada menos que 71.000 libras (unos 100.000 euros) únicamente en material de oficina. Su factura de luz y agua ascendió a 142.000 euros; sus viajes oficiales en avión y en tren, unos 679.000 euros y, lo que es peor, sus recepciones y divertimentos alcanzaron la asombrosa cifra de 1,2 millón de euros.
Lo que el informe no detalla es a cuánto ascienden los gastos personales del heredero al trono ni cuál es la cantidad que pagó el año pasado a la Hacienda pública en concepto de impuestos. Muy sabiamente, ambas partidas han sido fundidas en una sola, que alcanza en total los 4,3 millones de libras (6,1 millones de euros).
Se sabe, eso sí, que buena parte del dinero que el primogénito de Isabel II recibió el año pasado de las arcas del Estado fue destinada a la renovación de Clarence House, la que fuera residencia oficial de la reina madre y que en breve se convertirá en la mansión londinense de Carlos.
En defensa del heredero, cabe decir que 57 por ciento de sus ingresos se le va en hacer obras de caridad y en financiar parte de sus actividades oficiales.
Tampoco se le puede acusar de ser un mal gestor: sus asesores financieros lograron que sus ingresos procedentes de inversiones y propiedades aumentaran el año pasado un suculento 27 por ciento.
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