Rio de Janeiro (EFE) - A días de asumir la presidencia, el flamante mandatario electo de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, se vio envuelto en un escándalo de grandes proporciones cuando el diario «Folha de S.Paulo» informó ayer que una empresa del vicepresidente electo, José Alencar, es investigada por un presunto fraude al erario público.
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La noticia dada a conocer por empresarios del ramo algodonero afecta a Coteminas, la segunda mayor industria textil del país. Documentos de la investigación obtenidos por el prestigioso periódico sugieren que la empresa compraba en subastas oficiales lotes de algodón que ya le pertenecían.
La maniobra, que explota un vacío legal, pero que como mínimo es de dudosa naturaleza ética, permitió a Coteminas ingresar en sus cuentas millonarias subvenciones de un programa especial diseñado por el gobierno para premiar a industriales que ayudan con sus compras a agotar la oferta nacional.
Según la versión periodística, portavoces de Coteminas han descrito como práctica usual la compra anticipada a los agricultores por el producto, que es recogido al momento de la cosecha.
Para la empresa, el procedimiento se enmarca dentro de la ley ya que «la reglamentación de la CONAB (Compañía Nacional de Abastecimiento) y de las subastas no lo prohíben. Por lo tanto, está permitido», asegura Josué Gomes da Silva, hijo del vice electo y superintendente de Coteminas. Según Gomes da Silva, «la operación de recompra en subastas favoreció a todas las partes». Para el hijo de Alencar, «el productor se vio beneficiado porque recibió más dinero por el precio del kilo de algodón, Coteminas también se benefició ya que gracias al subsidio del gobierno, pagó menos que lo previsto. Y respetó la filosofía de la CONAB que busca garantizar un precio justo al productor». Alencar, uno de los hombres más ricos de Brasil, se limitó a decir que «respondo por los actos de mi empresa. Sin embargo, deben hablar con mi hijo».
El principal abastecedor de Coteminas desde 1997, la organización de Carlos Newton Vasconcelos Bonfim, presentó sus acusaciones a la Corregiduría General de la Unión, órgano del Palacio de Planalto, la sede del gobierno brasileño que ocupará a partir del 1 de enero, Lula Da Silva.
Los investigadores obtuvieron copias de los contratos de compra de algodón suscritos por Coteminas con la rúbrica de Alencar, así como extractos de depósitos a esta empresa hechos por los Vasconcelos Bonfim. Los investigadores presumen que muchas de esas operaciones de compra no eran notificadas a la Compañía Nacional de Abastecimiento, entidad oficial encargada de organizar las subastas agrícolas. Por los citados documentos, Coteminas recibió del Tesoro Nacional 9,1 millones de reales en 2000 (2,6 millones de dólares por la cotización actual) y 6,7 millones de reales en 2001 (1,9 millones de dólares de hoy). Los investigadores pretenden establecer qué porcentaje de estas sumas fueron giradas en condiciones indebidas a la empresa del compañero de fórmula de Lula.
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