Prodi superó la moción de confianza del Senado y volverá a gobernar
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Romano Prodi festeja en la Cámara alta la restitución a su cargo. El premier hizo un guiño
a la oposición al borrar de su agenda el proyecto de ley que autorizaba las uniones de hecho
entre heterosexuales y homosexuales.
Ante el Senado, Prodi abordó uno de los temas más espinosos que dividen a su coalición: la legalización de las parejas de hecho, tanto heterosexuales como homosexuales.
El proyecto de ley, que irrita a los sectores católicos de la coalición y sobre todo a la jerarquía de la Iglesia, fue casi enterrado. «Muchas propuestas han sido presentadas al Parlamento, por el gobierno, la mayoría, la oposición. Le toca pues al Parlamento definir un texto que logre convergencias y que tenga en cuenta la libertad de conciencia», afirmó.
Las posibilidades de que la propuesta se pierda en los vericuetos del Congreso son altas. Pese a suscitar fuertes divisiones internas, Prodi defendió la presencia de los soldados italianos en Afganistán y su política exterior en general, que había provocado su caída hace una semana.
El jefe de Gobierno espera acabar así con la inestabilidad política que caracterizó a Italia durante casi medio siglo y propuso una reforma electoral, a cargo del Parlamento, con todas las fuerzas políticas.
La mayoría de los congresistas, inclusive aquellos de la oposición, coincide en acusar a la actual ley electoral, modificada por el precedente gobierno Berlusconi a un mes de las elecciones, de la actual ingobernabilidad del país.
Si bien la prueba fue superada, las dificultades del gobierno de centroizquierda no se terminaron. Los dos senadores de la izquierda radical, entre los responsables de la caída del gobierno la semana pasada, hicieron saber que votaron sí a la moción de confianza pero que no van a apoyar la refinanciación de la misión italiana en Afganistán.
Para muchos observadores, el apoyo clave de Follini obliga al gobierno a una política más moderada. «Ahora contamos con los votos suficientes y no dependemos de los senadores vitalicios», comentó satisfecho Prodi. Sin embargo, Silvio Berlusconi, su histórico rival, sentenció: «Aunque pase no durará mucho en el poder».




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