Filadelfia (EFE) - Ron Shaw es uno de los votantes indecisos de Ridley Park, un apacible barrio de clase media en las afueras de Filadelfia, lo que lo convierte en una de las personas más importantes y cortejadas de EE.UU. Shaw y los votantes indecisos que residen en estados clave como Pennsylvania serán el factor decisivo en las elecciones de mañana. Y sólo hace falta que unos cuantos indecisos opten por inclinar la balanza electoral en una u otra dirección, como se demostró en 2000 en Florida. De ahí que cientos de neoyorquinos se hayan trasladado el fin de semana a Ridley Park y otros barrios de los suburbios de Filadelfia, en un viaje organizado por varias organizaciones activistas, con el objetivo de convencer a los indecisos para que voten a John Kerry.
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«Mi mujer y yo estábamos discutiendo eso ahora mismo», dijo Shaw enfundado en un chándal gris en la entrada de su casa poco después de que Tina Kansas, una abogada de Nueva York, le preguntara si sabía a quién votaría el 2 de noviembre.
Dentro de los hogares, las elecciones son el tema del día. La incesante peregrinación de republicanos y demócratas ha hecho que los residentes de Ridley Park tengan estos comicios muy presentes y explica que Kansas sufriera más de un portazo.
La campaña de Bush ha apostado a fondo para arrebatar a los demócratas el estado de Pennsylvania y dar un vuelco a la elección. Pero los barrios blancos de clase media de Filadelfia -como Ridley Park- son un hueso duro de roer para los republicanos.
Datos del Pew Research Center, con sede en Washington, indican que los que ya se han decidido favorecen ligeramente a Kerry, algo que, de todos modos, no ha roto el empate en el que según los sondeos se encuentran los dos candidatos.
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