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El presidente del consorcio gasístico Gazprom, Alexéi Miller, viajó el sábado a Pekín para ultimar los detalles del contrato y mantuvo el domingo una reunión con el presidente de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), Zhou Jiping.
En marzo de 2013, Moscú y Pekín firmaron un memorándum que adelantaba los términos del contrato, que tendrá una duración de 30 años y que establecía un suministro de gas de 38.000 millones de metros cúbicos anuales.
Según ese plan maestro, Rusia suministrará gas siberiano a China a través del gasoducto oriental "La Fuerza de Siberia", es decir, la misma ruta geográfica por la que Moscú ya exporta petróleo al cinturón industrial del noreste del país vecino.
Pekín rechazó el plan anterior de importar gas a través de la región nororiental de Xinjiang, ya que, en ese caso, Gazprom le exigía precios europeos.
Rusia acumula mucho retraso en este terreno en relación con las repúblicas centroasiáticas de Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán, que llevan varios años suministrando el hidrocarburo a la sedienta economía del gigante asiático, el cual busca alternativas al inestable Oriente Medio.
Durante su visita, Putin tiene previsto firmar otros documentos, memorandos y contratos con el objetivo de que los intercambios comerciales superen la cifra de 100.000 millones de dólares en 2015 y la de 200.000 millones en 2020.
El líder ruso aseguró que ambas potencias están cada vez más cerca de forjar una "alianza energética estratégica" con China y puso como ejemplo el tendido de un oleoducto que permitirá el suministro de petróleo, un proyecto valorado en 60.000 millones de dólares.
También se están desarrollando proyectos de cooperación entre los sistemas de navegación de ambos países, para la fabricación de un avión de largo recorrido con el fin de competir con Airbus y Boeing, y un helicóptero pesado tipo Mi-36.
Además, Putin invitó a los empresarios chinos a invertir en el desarrollo del Lejano Oriente ruso, limítrofe con el noreste de China (Manchuria), donde viven más de 100 millones de personas.
Según los expertos, el Kremlin ha decidido acelerar su acercamiento a los países asiáticos, ante el aumento de las divergencias con Occidente en materia política, militar y energética.



