Qué buscan los colonos rebeldes
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En la vivienda de Sara Dadon, de 48 años y residente del asentamiento de Netzer Jazani, tan sólo queda un sofá, una heladera vieja y el televisor. « Mañana se llevan el resto de los muebles y quizá la heladera. Las demás son cosas que las que podemos cargar en el autobús (en el que el ejército sacará por la fuerza a los colonos rezagados a partir de mañana), como el televisor», dice.
La familia permanece la mayor parte del día ante el televisor atenta a las historias, que emiten a casi todas horas los canales israelíes, de sus vecinos de los asentamientos de Gaza.
Debido a que ya cargaron las camas en un camión, Sara durmió con sus cinco hijos, el marido de su hija mayor y sus dos nietos encima de colchonetas en el salón de la casa. Los vecinos de enfrente ya se han marchado. Se trata de la familia de Israel Hadad, de origen yemenita.
«Mi familia no quiso quedarse en la casa sin los muebles por la incomodidad que eso supone», afirma Shoam Hadad, una de las hijas que estas semanas trabaja como fotógrafa para una agencia internacional de noticias. Ayer se dedicó, además, a desmontar las puertas de su casa, prácticamente lo único que queda por llevarse. «Solo quiero que quede la bandera de Israel», dice.
• Graffitis
La casa quedará probablemente, como es el caso de otras tantas que ya han sido abandonadas, limpias de basura, y con frases escritas en las paredes con marcadores negros dirigidasprincipalmente al primer ministro israelí, Ariel Sharon, y a los soldados que vienen a evacuarlas.
«Sharon pagarás por todo el sufrimiento, hay un Dios en el cielo que te juzgará», o «soldado/oficial, stop. En el momento que llames a esta puerta te convertirás en parte directa del peor crimen en generaciones contra la nación de Israel», o algo más contundente como «muerte a los árabes» o «vergüenza para el pueblo de Israel».
No obstante, las familias que ya se han marchado por su propia voluntad son una minoría, en Netzer Jazani una cuarta parte, y probablemente su número no aumentará mucho hasta que comience mañana la evacuación forzada.
Por otro lado, los más extremistas se niegan a aceptar que la evacuación tendrá lugar. Como un acto de fe, no han hecho ninguna mudanza e intentan continuar sus vidas como si nada pasara fuera de lo habitual. Se trata de algunas familias en asentamientos como el de Netzer Jazani, o comunidades enteras y en particular el asentamiento de Kafar Darom, en el centro de la Franja de Gaza y el más antiguo de ese territorio, cuyos habitantes se arriesgan además a perder gran parte de sus posesiones.
Los otros asentamientos que serán más problemáticos son Netzarim, Shirat Hayam y, probablemente, también Neve Dekalim, donde abundan los opositores a la retirada procedentes de fuera de la Franja de Gaza.




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