15 de diciembre 2005 - 00:00

¿Qué es el MAS? ¿Podría gobernar?

La Paz (enviado especial) - ¿Qué ideas representa realmente el dirigente cocalero que puede quedar el domingo encaminado hacia la presidencia de Bolivia? La dificultad para responder esta pregunta radica en que las declaraciones de Evo Morales no dejan un panorama claro.

Tan sólo este año hay frases del candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) a favor de la nacionalización lisa y llana de los hidrocarburos, como así también de la explotación en sociedad con los privados. La dualidad también fue evidente en mayo pasado, cuando pasaba de empujar al lábil Carlos Mesa hacia fuera del Palacio Quemado y luego se transformaba en el principal sostén parlamentario del mandatario finalmente caído.

Lo que sí queda claro es que, si se cumplen las encuestas publicadas ayer, el MAS finalmente pudo congregar adhesiones dentro de ese mundo emergente, con reclamos disímiles, que literalmente tomó las calles de La Paz y de otras ciudades bolivianas en los últimos cinco años. Morales podría sacar el domingo hasta 100% más del sufragio conseguido en las presidenciales que consagraron a Gonzalo Sánchez de Lozada en 2002, adhesión que ya fue sorprendente. El resultado en La Paz sería decisivo para la ventaja final por sobre Jorge «Tuto» Quiroga, el candidato de Poder Democrático y Social (Podemos, centroderecha).

Un abanico de protestas aymaras, quechuas, campesinas, estudiantiles, gremiales y barriales se podría traducir el domingo en un voto a un partido político. Rara vez en la historia boliviana, por no decir nunca, indígenas y campesinos tuvieron representación institucional, sino que su voto se orientó hacia algunos de los partidos tradicionales que, como tales, quedaron ahora casi borrados del mapa electoral. «Los líderes que protagonizaron la vida pública en dos décadas de democracia quedaron marginados. En Bolivia no hubo un peronismo que viniera a ordenar todo», explicó Fernando Mayorga, docente en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba (estatal).

La propuesta de Morales tiene en realidad su énfasis puesto en «reivindicaciones étnicas más que en cuestionar al modelo capitalista»,
argumentó Mayorga ante este diario. «Evo habla de la recuperación de la presencia estatal para poner límites al `neoliberalismo', pero eso no significa una propuesta de tipo clasista-marxista», dijo este doctor en Ciencias Políticas.

En rigor, el proceso vivido por Bolivia hace que los tres principales candidatos ( Morales, Quiroga y el empresario centrista Samuel Doria Medina) no propongan en esta campaña revertir la Ley de Hidrocarburos sancionada en mayo y que eleva la carga tributaria hasta 50% de la explotación.

Si bien en 2002 el MAS y el Movimiento Pachakutik, de Felipe Quispe, lograron una importante representación parlamentaria, «nunca hubo una posibilidad tan cierta de un campesino indígena en la presidencia y ésa es la novedad», enfatizó Mayorga.

Este docente no ve una dura confrontación social o de sectores económicos en el futuro, aunque aclara que «hay que ver el escenario poselectoral». La mayoría relativa que conseguiría Morales y el futuro referendo sobre las autonomías imponen un contrapeso a transformaciones muy drásticas.

¿Podrá Morales satisfacer las demandas sociales que nadie asegura que cesen? «Hay complicaciones en el frente interno y externo, y una sobrecarga podría poner en evidencia las debilidades del futuro gobierno»,
respondió Mayorga.

• Tensiones

Por su parte, Renzo Abruzzese, rector de la universidad privada Tamayo, indicó que «hay tensiones dentro de los mismos movimientos sociales y hay luchas de poder muy fuertes que ya empiezan a emerger, que responden no sólo a intereses, sino también a lecturas diferentes de la realidad».

Por ahora,
«si Evo ha tenido algún rapto de inteligencia, ha sido poder desarrollar un proyecto político dentro de la democracia formal.

Implica un desafío: que la visión andina pueda funcionar dentro de instituciones europeas»,
indicó el sociólogo.

En ese plano, Abruzzese otorga un rol clave al candidato a vicepresidente del MAS,
Alvaro García Linera, un intelectual, ex miembro del Ejército Guerrillero Túpac Katari, quien tras pasar por la cárcel se volcó a asesorar a grupos sociales. Para Abruzzese, en él está la clave del rumbo de Morales hacia una especie de «izquierda democrática -aunque no socialdemócrata porque sería traerlo demasiado a la derechapara conjugar demandas sociales dentro de los trazos generales del capitalismo». De todos modos, «la emergencia de Morales tiene que ver con la reivindicación de una raza y no con una crítica al capitalismo», agregó el sociólogo, quien tampoco ve choques graves en el futuro cercano: «Va ser todo mucho más calmo de lo que se anuncia; la campaña electoral radicaliza las posiciones».

Es probable que eso sea cierto, pero en Chile, o hasta en la Argentina. Bolivia tiene antecedentes recientes y elocuentes, si no, que lo cuente Mesa o Sánchez de Lozada lo comente. Si los sectores indígenas y campesinos dan el gran paso junto con Morales, no será sólo para lograr reivindicaciones simbólicas.

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