22 de abril 2005 - 00:00

Ratificó nuevo Papa la cúpula que acompañó a Juan Pablo II

Benedicto XVI ayer, al tomar de nuevo contacto directo con los fieles en el Vaticano. Romaespera 500.000 personas para su coronación.
Benedicto XVI ayer, al tomar de nuevo contacto directo con los fieles en el Vaticano. Roma espera 500.000 personas para su coronación.
Ciudad del Vaticano -Benedicto XVI se prepara para el gran baño de masas del domingo, cuando pronunciará a las 10 de la mañana en San Pedro la misa que dará inicio formal a su papado. A la espera de esa cita, el Papa comenzó a definir el perfil del gobierno de la Santa Sede, con la ratificación como secretario de Estado al cardenal italiano Angelo Sodano, número dos del Vaticano. También quedaron confirmados dos hombres cercanos a Sodano: el arzobispo argentino Leonardo Sandri, como sustituto de la Secretaría de Estado, y el secretario para las Relaciones con los Estados (canciller), el arzobispo italiano Giovanni Lajolo.

Esta continuidad ratifica la comunidad intelectual y teológica de Benedicto XVI y Juan Pablo II, aunque no se descartan modificaciones a mediano plazo.

Sandri ocupa el denominado «número tres» en el Vaticano y fue el encargado durante el cónclave del cumplimiento de la constitución «Universi Dominici Gregis», que regló el encuentro y que había sido sancionada por Juan Pablo II en 1996.

El cargo de Sandri es uno de los pocos que no cesó automáticamente cuando murió Juan Pablo II, el 2 de abril. En tanto que Sodano, de 78 años, había sido nombrado por Wojtyla como secretario de Estado el 29 de junio de 1991, y su nombre circuló en la lista de candidatos a Papa.

• Apoyo

Al igual que Ratzinger, a Sodano se lo considera un intelectual y, según las versiones conocidas tras el cónclave, fue uno de los apoyos decisivos del cardenal bávaro. Anoche los vaticanistas estimaban por televisión que el italiano, docente además de Teología Dogmática, permanecerá en el cargo por dos años más, pese a que superó los 75, la edad límite para ocupar cargos en la Santa Sede.

Una de las incógnitas es quién sucederá a Ratzinger como prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe
, la dependencia que pasa por el tamiz los postulados teológicos de todo el mundo y desde la cual el ahora Papa Benedicto XVI se ganó el mote de «guardián del dogma». Aquí se menciona al obispo de Namur (Bélgica), André-Mutien Leonard, quien declaró a la prensa de su país que «estoy bien donde estoy, pero si me lo pidieran, evidentemente respondería presente». A Leonard se lo ubica como afín al Opus Dei e inscripto en la misma senda teológica que Ratzinger. También fue publicado por la prensa el nombre del arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, un papable del ala progresista del Colegio Sacro, aunque el austríaco dijo ayer a «La Repubblica» que, cuando Ratzinger pronunció la misa «Pro Eligendo Romano Pontifice», «todos sentimos que se trataba de un hermano con calidad superior».

Benedicto XVI dio una señal de que se puede esperar una reestructuración en el tramado vaticano al confirmar «hasta nueva orden» a los cardenales y arzobispos jefes de los dicasterios de la Curia Romana, entre otros responsables de la Santa Sede.

• Pedido

Se especula que el cardenal italiano, Giovanni Battista Re, que también había sido nombrado como papable, ocupará un cargo relevante en el nuevo gabinete.

Otro de los temas que sobrevuelan esta ciudad es la participación compulsiva de Ratzinger en las juventudes hitlerianas y el mes que debió servir al ejército cuando tenía 17 años, antes de la caída del régimen nazi, lo que motivó titulares agresivos en algunos diarios del continente. Israel, de excelentes relaciones con Juan Pablo II, hizo conocer a través de su embajador en el Vaticano que su país «puede ciertamente coexistir» con Benedicto XVI. Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal
Karl Lehmann, rival ideológico de Ratzinger, pidió que los medios sean más cuidadosos y estudien mejor el pasado del Papa, descartando que el actual Pontífice haya estado comprometido con aquel régimen atroz.

Varios cientos de jóvenes católicos permanecieron horas en la Piazza della Città Leonina en la que convergen una de las salidas de las oficinas vaticanas y el departamento en el que habitó el Papa. Benedicto XVI volvió a saludarlos, cruzó a su antigua vivienda y nuevamente el revuelo fue generalizado. Allí permaneció tres horas y luego retornó a la residencia Santa Marta, en la que vivirá hasta que terminen las refacciones en la que ocupara Juan Pablo II.

Benedicto XVI se reunirá hoy con los cardenales que permanecen en Roma y mañana tiene previsto un encuentro con los periodistas que vinieron a cubrir el cónclave. Pero toda la expectativa está puesta en la misa del domingo. Amante de los libros y los debates intelectuales, a los 78 años Benedicto XVI comenzará a escuchar «la maravillosa música» de sus fieles.

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