19 de septiembre 2002 - 00:00

Razonable: Francia eliminó jornada corta

París (EFE) - El primer ministro francés Jean Pierre Raffarin firmó ayer el decreto que desmantela en parte la norma socialista de las 35 horas semanales de trabajo, aunque su aprobación, que deberá ser ratificada por el Congreso, no satisface ni a sindicatos ni a los empresarios por razones opuestas.

El decreto otorga a los empresarios la posibilidad de exigir, en la práctica, el cumplimiento de más de 38 horas de trabajo por semana con el pago de un plus de 25 por ciento por cada hora extra, sin la necesidad de otorgar franco compensatorio. El régimen será más flexible para las empresas con menos de 20 empleados, que sólo abonarán 10 por ciento más hasta 2005 porque «no están preparadas para soportar el shock del paso a las 35 horas», subrayó François Fillon, ministro de Asuntos Sociales y Trabajo, autor del proyecto.

La norma será complementada por otro decreto que fijará en 18 meses la vigencia de la modificación, que aumenta hasta 180 las horas extras anuales desde las 130 vigentes, y luego se abrirá un período de negociaciones entre empresarios y sindicatos. Además se dispuso equiparar hacia arriba diversas escalas de salario mínimo que habían sido fijadas cuando se sancionó la norma de las 35 horas.

La principal organización patronal Medef manifestó su decepción por este aumento salarial. Además, los empresarios aspiraban a llegar a 200 horas anuales, sin pagos extras y sin plazo predeterminado. La Medef expresó que «se está lejos del impulso transformador que necesitamos».

El proyecto está articulado en torno a tres ejes: la «flexibilización» de las 35 horas, la equiparación hacia arriba en tres años de las seis escalas de salario mínimo «SMIC» y un alivio de las cargas sociales destinado a «controlar el costo del trabajo», indicó el gobierno en la fundamentación.

• Reforma estrella

Es «un impulso a una política de empleo y a una política económica que da la espalda a las de nuestros predecesores», sostuvo el neogaullista Fillon. Su predecesora, la socialista Elisabeth Guigou, denunció el proyecto como «una revocación de hecho de las 35 horas», que fue una de las reformas estrella del anterior gobierno izquierdista de Lionel Jospin.

Guigou advirtió de que los socialistas, en la oposición desde su derrota en las legislativas de junio pasado, librarán «una batalla resuelta» contra el proyecto, que comenzará a debatirse en la Asamblea Nacional, el próximo 2 de octubre.

Raffarin señaló que se franquea así «una etapa importante en la batalla por el empleo», con una «doble lógica»: «Por una parte, el apoyo al poder adquisitivo, mediante el aumento de los salarios bajos y, por otra, el apoyo a las empresas con la flexibilización de las 35 horas y el alivio de las cargas».

Preguntado por la reforma de las leyes socialistas (bautizadas leyes Aubry por su artífice, la ex ministra de Empleo
Martine Aubry), Fillon dijo que el desempleo sube desde hace un año y que «pese a las 35 horas y los empleos-jóvenes (implantados por la izquierda), Francia está en el puesto 13» de la Unión Europea en el empleo.

A juicio de los sindicatos, prolongar la bonificación de 10% de las cuatro primeras horas extras semanales en las empresas con menos de 20 asalariados alienta a éstas a mantener las 39 horas.

Sobre la armonización de las escalas del salario mínimo, el gobierno propone que se haga en tres años.
El sindicalismo considera el plazo excesivo y los empresarios, escaso. Entre el 1 de julio de 2003 y 2005, el SMIC medio por hora subirá 11,4% para las escalas más bajas hasta llegar a las más altas, lo que implicará la pérdida de poder adquisitivo para estas últimas.

Para el Medef, las nuevas cargas no compensan el costo ligado al aumento del SMIC, que asestará «un mazazo al empleo». Según el gobierno, los mejoras anuales de cotizaciones aumentarán en 6.000 millones de euros en tres años, «un esfuerzo justificado por el efecto esperado sobre el empleo».

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