2 de noviembre 2005 - 00:00

Recrudece en EE.UU. la batalla legal por el derecho al aborto

Una militante opuesta al aborto ayer, al participar en una manifestación frente al edificio de la Corte Suprema, en Washington. Ese tema, siempre divisivo en la sociedad norteamericana, vuelve a confrontar opiniones en estos días.
Una militante opuesta al aborto ayer, al participar en una manifestación frente al edificio de la Corte Suprema, en Washington. Ese tema, siempre divisivo en la sociedad norteamericana, vuelve a confrontar opiniones en estos días.
Washington (AFP, EFE, ANSA) - La propuesta de George W. Bush para nombrar a un juez conservador en la Corte Suprema reavivó en Estados Unidos la batalla sobre el aborto, tema central para los sectores religiosos conservadores que constituyen la base electoral del gobierno republicano, los que prometen ir ahora a fondo con la cuestión.

La nominación del juez Samuel Alito, de 55 años, quien ayer visitó el Congreso en busca de apoyos, sembró de consternación a los sectores demócratas y liberales y provocó regocijo entre los conservadores, que bregan por la derogación en la Corte Suprema de la legalización del aborto en 1973 (caso Roe versus Wade).

• Dictamen rechazado

Alito ya se destacó en ese sentido al apoyar una ley de Pennsylvania que obligó a las mujeres a advertir a sus maridos antes de realizarse un aborto, dictamen que luego fue rechazado por la Corte Suprema.

Con su nominación, « confiamos en que iremos por el buen camino para modificar (la sentencia) Roe versus Wade», afirmó Troy Newman, presidente de Operación Rescate, un grupo antiaborto.

Otra organización conservadora, Catholic Priests for Life, reconoce que algunos senadores se opondrán a la designación de Alito. Pero, indicó su director, Frank Pavone, «los estadounidenses ya decidieron que su Constitución no permita desmenbrar niños».

Pese a las divisiones que afloran en cada campaña electoral y se agudizan ahora, varios sondeos demuestran, sin embargo, que la mayoría de los estadounidenses (cerca de 60%) continúa oponiéndose a la derogación de la decisión Roe versus Wade, que legalizó el aborto a nivel federal.

La abogada de la Casa Blanca y amiga de Bush,
Harriet Miers, debió renunciar la semana pasada a su postulación a la Corte Suprema tras recibir críticas de la influyente derecha conservadora, que estimaba que no era suficientemente dura en la cuestión del aborto.

• «Provocación»

Dada la crispación reinante, la Casa Blanca expresó a través de su vocero, Scott Mc-Clellan, que aspira a «un proceso de confirmación digno» y que hay que evitar «una batalla ideológica».

La asociación Planning Familial considera la nominación de Alito como
«una provocación» destinada a «satisfacer a la base electoral de extrema derecha» del presidente, y prometió movilizar a sus simpatizantes para que el magistrado Alito no sea confirmado por el Senado.

La senadora demócrata Barbara Boxer indicó que la oposición no ha excluido la posibilidad de bloquear la votación final sobre Alito mediante el llamado « filibusterismo». La posibilidad de que la oposición recurra a esa táctica dilatoria para postergar indefinidamente la votación final sobre Alito «sigue sobre la mesa», aseguró Boxer.

Dada la composición actual del máximo cuerpo judicial, cuyos miembros son vitalicios,
la vacante que queda en el Supremo es considerada la «bisagra» para desnivelarla balanza, ya que ahoracuenta con cuatro jueces liberales y cuatro conservadores.

El juez Alito reemplazará, si es confirmado por el Senado, a
Sandra Day O'Connor, de 75 años, una jueza moderada, que decidió retirarse.

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