Bagdad (ANSA, DPA, Reuters) - La resistencia iraquí lanzó ayer, sin dar en el blanco, un misil tierra-aire contra un avión militar estadounidense que aterrizaba en el aeropuerto de Bagdad, en el primer ataque de este tipo desde el fin de la guerra. Esta nueva demostración, sumada a otro ataque en una ruta que costó la vida a un soldado norteamericano, llevó a admitir al jefe de la invasión, John Abizaid, que ya afrontan en Irak «una guerra de guerrillas».
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A las 8.45 hora local, un misil fue lanzado contra un Hércules C-130 que erró el blanco, indicó la sargento Amy Abbot, vocera militar norteamericana y al mediodía una granada hizo explotar un camión al este de la capital, que provocó la muerte de un soldado y heridas a otros dos. Cinco civiles también fueron heridos en este hecho, uno de ellos un niño de 8 años que murió.
El diario internacional árabe «Al Hayat» había informado el lunes sobre el posible ingreso a Irak de misiles tierra-aire Stinger introducidos para la resistencia iraquí y que su uso era instruido por un jefe militar de Al-Qaeda apostado en Falluja, 50 kilómetros al oeste de Bagdad. La de ayer fue la víctima número 148 para las tropas estadounidenses en este conflicto.
El general John Abizaid, jefe del Comando Militar en Irak y Afganistán, indicó que Estados Unidos enfrenta una «guerra de guerrillas» en Irak. «Podemos librar esta guerra contra el terrorismo en ultramar o tendremos que librarla dentro de Estados Unidos», dijo Abizaid. Durante los últimos dos días, los medios de prensa de Estados Unidos, incluida la televisión, recogieron en número creciente las expresiones de cansancio y decepción de soldados en Irak y de sus familiares en EE.UU., por la extensión de la misión y la continuación de la violencia, lo que según analistas, puede inclinar la balanza de la opinión pública no sólo con respecto a la pertinencia de la guerra de Irak sino en lo referente a la reelección de George W. Bush.
«Es desafortunado que haya soldados profesionales que hagan comentarios críticos del presidente de Estados Unidos, del secretario de Defensa, o de sus comandantes», dijo Abizaid.
«Ninguno de nosotros, soldados en uniforme, tiene libertad para hacer esos comentarios», advirtió el general. «Fuimos tomados un poco desprevenidos por la destrucción completa del ejército iraquí y la desaparición casi total de los servicios de seguridad iraquíes, sobre todo de la policía», admitió.
Por ejemplo, un sargento declaró a la cadena de televisión ABC que tenía su propia baraja con los hombres más buscados en Irak. «Mis ases son Paul Bremer, Donald Rumsfeld, George W. Bush y Paul Wolfowitz», dijo el militar.
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