Revelan operativo secreto de la CIA en Chile tras 11-S

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Santiago (DPA) - La CIA (Agencia Central de Inteligencia estadounidense) realizó operaciones en el norte de Chile después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 que «incluyeron seguimientos, escuchas telefónicas» y un intento de captura de un sospechoso de terrorismo, según publicó ayer el diario «La Nación».

En marzo de 2008, un informe realizado por el Departamento de Estado norteamericano confirmó un episodio hasta hoy desconocido de la lucha del presidente George W. Bush contra el terrorismo islamista.

«En la memoria de los estadounidenses, y del mundo entero, estaba aún presente la traumática imagen del desplome del World Trade Center. Los servicios de seguridad redoblaron sus labores de inteligencia en zonas consideradas sensibles», es decir, «donde se sospechaba que Al-Qaeda ponía en peligro sus intereses», introdujo el periódico progubernamental.

«Ante los ojos de Washington, Chile y la región de la Triple Frontera de Paraguay, Brasil y la Argentina eran unos de los principales focos de preocupación, porque allí se había detectado una red de financiamiento que pudo haberparticipado en la planificación de los atentados del 11-S», subrayó. «Con autorización oficial, la CIA practicó seguimientos, escuchas telefónicas y fotografías a árabes residentes en la ciudad de Iquique, 1.850 kilómetros al norte de Santiago», resaltó «La Nación».

En marzo de 2002, pleno gobierno de Ricardo Lagos, «un equipo de agentes encubiertos de la CIA en la ciudad norteña de Iquique preparaba la que sería una de las acciones más audaces en la región», aseguró». «Los cinco personajes esperaban las órdenes del líder del grupo, una mujer que se movilizaba en un vehículo con patente roja: era MT. Para el común de la gente, ella sólo cumplía labores diplomáticas, pero en verdad era la jefa de célula de la CIA», indicó.

  • Carpeta

    La agente tenía una carpeta con las actividades de árabes residentes en Iquique, que mantenían un creciente flujo comercial con la región de la Triple Frontera. «En el papel, Assad Ahmad Barakat figuraba como uno de los principales sospechosos a cargo de construir una compleja trama financiera entre sociedades comerciales ubicadas en la Triple Frontera e Iquique.» «Así lo entendió la prensa internacional que, a partir de 2001, ya lo mencionaba como uno de los principales financistas de Al-Qaeda», aseguró.

    «La información que tenía MT involucraba a uno de los más cercanos colaboradores de Barakat: Arafat Ismail, un ciudadano libanés residente en Iquique, que según ella estaba directamente relacionado con los mujaidines de Osama bin Laden. Esta persona había arribado al aeropuerto de Iquique el 17 de junio de 2001», prosiguió.

    La Jefatura de Inteligencia Policial (Jipol) de Chile, « también tenía informes que apuntaban hacia Ismail». Según los antecedentes «Ismail mantenía una cuenta en el mismo banco estadounidense desde donde sacaba dinero Mohamed Atta, el mismo que el 11 de setiembre de 2001 piloteó uno de los aviones que impactó en el World Trade Center». Según fuentes allegadas al caso, «el organismo de inteligencia norteamericano aportaba mensualmente 20 millones de pesos para financiar los gastos de los agentes chilenos en el Norte». aseguró.

    Pero la colaboración culminó cuando la CIA lo intentó detener y la policía chilena no quiso formar parte en el secuestro. «El plan parecía simple», dijo «La Nación». «Harían todos los arreglos para que ingresara un avión de transporte indetectable a los radares.

    Aterrizaría a poca distancia de Iquique, en pleno desierto. Los policías chilenos debían cumplir con el trabajo operativo: apresar al libanés y transportarlo hasta el lugar. Ahí terminaba su labor. Si bien los estadounidenses no comentaron dónde lo llevarían, señalaron que necesitaban urgentemente someterlo a un interrogatorio. Aunque nunca se conversó de manera explícita, los agentes de la policía civil sabían que su destino sería la cárcel de Guantánamo o algún centro clandestino», detalló el periódico.

    «Lo que sí se encargaron de asegurar los integrantes de la CIA es que Chile no se vería involucrado, ni siquiera de forma indirecta, en la operación. Se informaría oficialmente que Ismail había sido apresado dentro de EE.UU.», indicó.

    Las autoridades chilenas se negaron a colaborar. «No sólo era una acción ilegal y contraria al estado de derecho. Si hubiésemos colaborado, habríamos puesto al país en riesgo máximo de recibir una represalia de alguno de los movimientos islámicos fundamentalistas, como ha ocurrido en otros países», aseguró entonces un alto jefe policial. «A los pocos días, Arafat Ismail dejó el país por su cuenta y, en octubre de ese año, la funcionaria de la Embajada de EE.UU en Chile y encargada de la CIA abandonó el país», continuó.

    En marzo de 2003, Chile votó en contra del inicio del Guerra de Irak en la Asamblea de las Naciones Unidas. A principios de 2005 se conoció que varios países de la Unión Europea habían colaborado con la CIA en secuestros de supuestos sospechosos de terrorismo, que luego fueron trasladados Guantánamo y centros de reclusión clandestinos, fuera de todo marco legal.
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