9 de diciembre 2004 - 00:00

Rumsfeld, ante insólita asamblea de soldados

Kuwait (AFP) - La presencia del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, en una base estadounidense en Kuwait, dio lugar a una inédita polémica con soldados estadounidenses que esperan la orden de entrar a Irak, debido a la falta de seguridad y la extensión de su misión.

Rumsfeld visitó Camp Buehring, una base estadounidense a 20 kilómetros de la frontera iraquí, y protagonizó con 2.000 soldados el más polémico intercambio de preguntas y respuestas desde la invasión de Irak en marzo de 2003. «Nuestros vehículos no son blindados. Recuperamos trozos de hierro y de vidrios blindados para proteger los vehículos antes de ir a combatir», se quejó entre aplausos uno de los soldados.

Otros preguntaron a Rumsfeld sobre qué harán las fuerzas estadounidenses en Irak, sobre los sueldos no pagados y varias cuestiones que les preocupan.

Enclavado en el desierto, Camp Buehring es un punto de pasaje para todos los soldados que van o vuelven de Irak.

Sin embargo, las quejas por la debilidad de los vehículos blindados causaron sorpresa. Rumsfeld alegó que examinó las cuestiones de seguridad de las caravanas estadounidenses y que todo blindado disponible fue despachado a Irak. «No es un tema de dinero. Es un tema de producción», dijo.

«Como ustedes saben, se va a la guerra con el ejército de que se dispone y no con el que desearíamos tener», añadió.

Aunque no hubo mención a los aproximadamente 1.100 camaradas muertos en Irak,
Rumsfeld fue interrogado por los soldados sobre el futuro de ese país y la suerte de las 140.000 tropas estadounidenses que están desplegadas. «La situación en el terreno» determinará el ritmo de la retirada de las tropas, respondió.

• Desobediencia

No es la primera vez que las tropas en Irak se quejan abiertamente. En octubre, 23
soldados desobedecieron las órdenes de transportar combustible a una base situada en una zona rebelde en Irak por considerar que se trataba de una «misión suicida».
Sólo recibieron sanciones leves.

Las estadísticas son también un indicador. Según cifras divulgadas el lunes por el Pentágono, más de la mitad de los 4.024 reservistas a los que se les envió una orden de movilización para ir a Irak o Afganistán solicitó postergaciones, exenciones o ni siquiera respondió.


Por otra parte, ocho soldados presentaron el lunes una demanda contra el Pentágono, al que acusan de haber prolongado por la fuerza su estadía en Irak, cuando sus contratos con el ejército ya habían expirado.

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