El presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció que su gobierno desarrolla nuevas armas para frenar el avance de las potencias occidentales que provocó el conflicto en la vecina Ucrania, y -una semana después de que la OTAN aprobara la creación de una fuerza de respuesta rápida para conflictos en Europa oriental- advirtió que "alguien realmente quiere desatar una nueva carrera armamentista".
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"Recientemente, saben, la OTAN decidió aumentar sus fuerzas en Europa oriental. La crisis en Ucrania, que de hecho fue provocada y creada por algunos de nuestros socios occidentales, ahora está siendo utilizada para resucitar a este bloque militar", denunció el mandatario en una reunión en el Kremlin, según el portal de Russia Today.
Mientras Putin se reunía con sus asesores militares en el Kremlin, en el convulsionado este ucraniano el cese de fuego, firmado el viernes pasado entre Kiev, Moscú, las autoridades separatistas pro rusas y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), pendía de un hilo.
En medio de un clima de tensión creado por constantes rumores y denuncias de nuevos ataques y provocaciones por parte de los dos bandos, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, informó que un 70% de los combatientes que su gobierno considera tropas regulares rusas ya se retiraron del país, según la agencia de noticias DPA.
"Esta cifra incluye los cerca de 300 fallecidos del vuelo de Malaysia Airlines que fue derribado en julio pasado en circunstancias aún poco claras. Pero el mandatario, que habló en un discurso televisivo ante su gabinete y que el próximo miércoles se presentará ante el Congreso estadounidense, volvió hoy a hacer gala de la ambigüedad que caracteriza al discurso oficial desde la firma del cese de fuego en Minsk, la capital bielorrusa.
"Estamos reagrupando a parte de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y la Guardia Fronteriza, pero no para un ataque u ofensiva, sino para defender de manera efectiva nuestro territorio", sostuvo Poroshenko y luego anunció la puesta en marcha del Proyecto Muro, un plan para fortificar la frontera con Rusia con más de 1.500 kilómetros de trincheras y puestos con piezas de artillería y tanques.
Por su parte, las milicias separatistas pro rusas, que en abril pasado tomaron el control de los gobiernos de Donetsk y Lugansk, dos importantes provincias del este de Ucrania, reiteraron su escepticismo.
"Difícilmente la actual calma será larga, a la vista de que el Ejército ucraniano rota y reagrupa a sus tropas", advirtió uno de los máximos líderes de la separatista República Popular de Lugansk, Igor Plotnitski, según la agencia de noticias EFE. "Esto significa que lo más seguro es que se esté preparando algo", agregó.
De la misma manera que el gobierno ucraniano sostiene que sus movimientos militares son meramente defensivos, Putin sostuvo que su decisión de reforzar la capacidad bélica de su país también es defensiva.
A finales de agosto pasado, la OTAN anunció su intención de reforzar su presencia en Europa oriental, especialmente en los tres países bálticos (Letonia, Lituania y Estonia) y, semanas después, en la cumbre presidencial en Gales, ese mismo bloque militar aprobó la creación de una fuerza de respuesta rápida, cuyo objetivo será actuar en futuros conflictos en esa misma región, fronteriza con Rusia.
"Dijimos varias veces que sería deseable evitar la histeria excesiva cuando se toman y se implementan este tipo de decisiones". El mandatario ruso explicó el plan de modernización de armamento de 2016-2025 debe concentrarse en "garantizar una disuasión nuclear", reforzar la aviación estratégica y de largo alcance, crear un sistema defensivo aeroespacial y desarrollar armas convencionales de alta precisión.