"Saddam lucía cansado y con los ojos muy rojos"
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Adel Sarjan al Ubaidi, 55 años, casado y padre de ocho hijos, nunca vio las imágenes difundidas por la televisión de los Emiratos Arabes Unidos, ya que la electricidad todavía no ha sido restablecida en Bagdad. Pero tampoco le importa.
«El 8 de abril salí de mi casa a comprar el pan y, cuando doblé la esquina hacia la avenida de Ras-al Hawsah, me encontré a Saddam Hussein, protegido por tres guardaespaldas y con un puñado de vecinos a su alrededor», comentó Al Ubaidi.
«Cuando le pregunté qué pasaba,cuál era la verdad sobre el aeropuerto y el palacio -continúa-, cómo estaba la situación me respondió: 'Alhamdulillah (por la gracia de Dios)'.»
«Y entonces, nos abrazamos. Le besé el hombro y me dijo: 'Sé paciente'.»
Adel Sarjan al Ubaidi no tiene dudas de que el hombre a quien abrazó era Saddam Hussein y no un doble: «Eso son bobadas. Supe que era Saddam porque cuando le besé el hombro le vi pelitos blancos en el bigote», dijo.
Saddam permaneció sólo diez minutos en el barrio de Adamía, «porque al rato se escucharon los zumbidos, se oyeron los motores de los aviones y entonces se introdujo en un coche negro y se fue», narra.



