25 de abril 2003 - 00:00

"Saddam lucía cansado y con los ojos muy rojos"

Bagdad (EFE) - El ciudadano iraquí que logró abrazar a Saddam Hussein, en su última aparición pública el pasado 8 de abril en el barrio de Adamía de Bagdad, aseguró que el dictador le pareció «muy cansado, tenía los ojos rojos, barba de días y llevaba el uniforme arrugado, como si hubiera dormido con él puesto».

La visita que Saddam realizó a Adamía fue retransmitida semanas después por la televisión de Abu Dabi y suscitó varias especulaciones entre los expertos, que no supieron discernir si se trataba del dictador, de un doble, ni cuándo había sido grabada. Incluso se llegó a decir que las imágenes eran falsas.

Adel Sarjan al Ubaidi
, 55 años, casado y padre de ocho hijos, nunca vio las imágenes difundidas por la televisión de los Emiratos Arabes Unidos, ya que la electricidad todavía no ha sido restablecida en Bagdad. Pero tampoco le importa.

«El 8 de abril salí de mi casa a comprar el pan y, cuando doblé la esquina hacia la avenida de Ras-al Hawsah, me encontré a Saddam Hussein, protegido por tres guardaespaldas y con un puñado de vecinos a su alrededor», comentó Al Ubaidi
.

Ese día los habitantes de Bagdad ya sabían que el ejército de EE.UU. había tomado el aeropuerto y un palacio presidencial en la capital iraquí.

• Animo

«Sorprendido -relató-, caminé hacia él y me abrí paso sin dificultad entre los pocos vecinos que salieron a la calle.» La gente lo animaba y le decía: « Derramaremos nuestra sangre y nuestra alma y algunos milicianos disparaban al aire».

Ubaidi también dijo que « Saddam tenía el rostro cansado, los ojos enrojecidos, con barba de días y el uniforme verde arrugado. Parecía como si hubiera dormido con él puesto».

«Cuando le pregunté qué pasaba,cuál era la verdad sobre el aeropuerto y el palacio -continúa-, cómo estaba la situación me respondió: 'Alhamdulillah (por la gracia de Dios)'.»

«Y entonces, nos abrazamos. Le besé el hombro y me dijo: 'Sé paciente'.»


Adel Sarjan al Ubaidi no tiene dudas de que el hombre a quien abrazó era Saddam Hussein y no un doble: «Eso son bobadas. Supe que era Saddam porque cuando le besé el hombro le vi pelitos blancos en el bigote», dijo.

Saddam permaneció sólo diez minutos en el barrio de Adamía, «porque al rato se escucharon los zumbidos, se oyeron los motores de los aviones y entonces se introdujo en un coche negro y se fue»,
narra.

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