27 de julio 2007 - 00:00

Sarkozy es primero también en negocios

Nicolas Sarkozy y Muammar Kadhafi el miércoles en Trípoli. La liberación de las enfermerasy el médico búlgaros tendrá como consecuencia un acercamiento económico entre laUnión Europea y Libia. El presidente francés fue el primero en sacar partido de la nuevasituación.
Nicolas Sarkozy y Muammar Kadhafi el miércoles en Trípoli. La liberación de las enfermeras y el médico búlgaros tendrá como consecuencia un acercamiento económico entre la Unión Europea y Libia. El presidente francés fue el primero en sacar partido de la nueva situación.
Bruselas - Hicieron falta más de ocho años de diplomacia y regateo económico para liberar a las enfermeras búlgaras acusadas de haber infectado a niños libios con el virus del sida. Al presidente francés, Nicolas Sarkozy, le bastaron menos de 24 horas para cerrar acuerdos comerciales con Trípoli. Algunas ONG -como Amnistía Internacional- y varios ministros de la Unión Europea cuestionan el excesivo entusiasmo con que la Comisión Europea premió a Libia con un compromiso de cientos de millones de euros y muchos privilegios por la liberación de seis sanitarios búlgaros condenados a muerte por contagiar a más de 400 niños en Benghazi, aunque considerados inocentes por todos los expertos en la materia.

El presidente francés no perdió ni un momento para viajar a Libia y cerrar nuevos contratos. El gobierno del coronel Muammar Kadhafi y el portavoz del inquilino del Elíseo informaron que los ministros de Exteriores de los dos países -Mohamed Abdel Rahman Shalgam y Bernard Kouchner- firmaron un «acuerdo militar-industrial». Además, Trípoli anunció un plan para que Areva, la gran productora de energía nuclear del país galo, busque uranio en su territorio. El acuerdo con la empresa se fraguó en febrero, según los libios.

  • Rehabilitación

  • La visita de Sarkozy rehabilitó oficialmente a Kadhafi en la comunidad internacional, que ha restablecido contactos con Trípoli desde 2003, tras el pago de indemnizaciones a las víctimas de los atentados contra los vuelos de Pan Am y la francesa UTA en los 80.

    Francia se coló hasta en el acuerdo para la liberación de los europeos. Las empresas francesas serán las encargadas, con un concurso público, de la mejoría del hospital de Benghazi, financiado por la Comisión, según el documento firmado el lunes por la mediadora en esta crisis, la comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero Waldner, quien viajó a Trípoli acompañada por la primera dama francesa, Cecilia Sarkozy. Además, Libia, rica en petróleo, espera que en la próxima década las compañías internacionales inviertan en su suelo más de 5.000 millones de euros. «Vamos a desarrollar el comercio con un país respecto del cual no hay motivo para que no tengamos este tipo de relación», anunció la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde.

    Sin embargo, en la UE no todos están satisfechos de que la Comisión deba garantizar el pago de más de 340 millones de euros a las familias de las víctimas, modernizar los hospitales libios y abrir sus fronteras y mercados a los deseos de Trípoli. «No debemos premiar a Libia por la liberación de gente que estuvo detenida en condiciones horrendas», se quejó el ministro belga de Exteriores, Karel De Gucht. «La normalización debe ser un proceso largo, en el que Trípoli debe cumplir una serie de criterios, por ejemplo, en derechos humanos», explicó el diplomático, que debe, como el resto de sus colegas de «los Veintisiete», dar el visto bueno al acuerdo con Libia.

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