19 de enero 2006 - 00:00

Se abre cauce de diálogo con Bush

La Paz (EFE, AFP) - El presidente electo de Bolivia, Evo Morales, anunció ayer que el próximo fin de semana se reunirá con el secretario de Estado adjunto para Asuntos Hemisféricos de EE.UU., Thomas Shannon, con motivo de su toma de posesión.

«Vamos a reunirnos. No tengo ningún problema», dijo el dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS) a la prensa tras entrevistarse con el gobernante saliente, Eduardo Rodríguez, en el Palacio de Gobierno.

Fuentes del Departamento de Estado de EE.UU. informaron la semana pasada que Shannon viajará a La Paz para asistir a la transmisión de mando del domingo, pero no precisaron la reunión bilateral con Morales porque entonces la agenda aún no había sido definida.

Al revelar la reunión, Morales consideró que la relación con EE.UU. «hay que manejarla con mucha delicadeza, con mucha responsabilidad», aunque se mostró esperanzado en que la entrevista «sea muy importante para Bolivia, para Latinoamérica, como también para el gobierno de Estados Unidos». Aclaró, no obstante, que las relaciones bilaterales deben ser «en el marco del respeto» y «orientadas a resolver los problemas sociales y económicos de las minorías».

El embajador de EE.UU. en La Paz, David Greenlee, dijo ayer en la ciudad oriental de Santa Cruz que no se prevé una visita inmediata del futuro presidente de Bolivia a su país.

Se refirió, además, a la reciente gira de Morales por ocho países y cuatro continentes y la calificó de «productiva» en términos mediáticos.

Respecto de las críticas del dirigente socialista a las autoridades estadounidenses, consideró:
«Hemos dado vuelta la página y estamos en una nueva época». Con ello pareció dejar atrás las críticas de Washington a Morales por su amistad con Fidel Castro y Hugo Chávez y por su intención de favorecer el cultivo de coca en su país.

El Departamento de Estado norteamericano ha insistido en que la relación bilateral dependerá de la política antinarcóticos que instrumente la nueva administración.

EE.UU. es el principal aportante en la lucha antidroga boliviana, con unos 100 millones de dólares año. Este país logró entre 1998 y 2002 la erradicación de unas 60.000 hectáreas de coca en el Chapare, el bastión político de Morales. Morales ha proclamado su decisión de combatir el narcotráfico, pero no a la coca ni a los cocaleros.

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