11 de noviembre 2005 - 00:00

Se extiende la sombra de Al-Zarqawi

Madrid - El triple atentado que el miércoles sacudió Amman demuestra que Jordaniano puede permanecer por más tiempo al margen de la ola de violencia que agita Oriente Medio. Los ecos de la Guerra de Irak y del conflicto palestino han acabado con la «inmunidad» de uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región.

Jordania, junto a Egipto o Yemen, es uno de los países que aceptan en sus bases a los detenidos «secretos» de EE.UU. También es el país donde los nuevos integrantes del ejército y la policía iraquí reciben entrenamiento. El apoyo logístico de Amman a la guerra estadounidense contra el terrorismo no ha tardado en pasarle factura.

Las alarmas comenzaron a sonar el pasado agosto, cuando dos proyectiles Katyusha intentaron hundir dos barcos de la armada estadounidense que se encontraban haciendo maniobras militares en el puerto de Aqaba. Los proyectiles fallaron en su objetivo, pero causaron la muerte a un soldado jordano e hirieron a otro.

Unos días más tarde, el grupo de Abu Mussab al-Zarqawi -presunto líder de la organización terrorista Al-Qaeda en Irak- asumió la autoría de este atentado.

La red que dirige éste es la responsable de la mayoría de los atentados y secuestros en el vecino Irak. Pero no hay que olvidar que Al-Zarqawi es de nacionalidad jordana. Su figura adquiere un gran parecido con la de Osama bin Laden y algunos analistas subrayan que existe una rivalidad entre ambos líderes islamistas, hasta el punto de afirmar que Al-Zarqawi actúa de forma independiente.

Al-Zarqawi representa en Jordania lo que Bin Laden en su natal Arabia Saudita.
Ambos lucharon contra los soviéticos en Afganistán y fueron acusados de traición al volver a sus respectivos países. Al-Zarqawi cumplió siete años de cárcel en Jordania acusado de conspirar contra la monarquía. Después de ser liberado, huyó de nuevo a Afganistán. Fue juzgado «in absentia» en Jordania y condenado a muerte por planear ataques contra turistas israelíes y estadounidenses.

Paradójicamente, su sombra y los problemas de la insurgencia en Irak suponen un punto negro en las relaciones de Jordania con Estados Unidos. Washington acusa a los países vecinos de Irak, entre ellos a Jordania, de permitir la entrada de sus ciudadanos en la antigua Mesopotamia para engrosar las filas de la insurgencia. En abril, el vínculo jordano con los rebeldes iraquíes pareció quedar demostrado. Un hombre llamado Raed al-Banna, originario de la localidad de Salt -a pocos kilómetros de Ammán- perpetró un atentado suicida en Hilla (en el centro de Irak). Murieron 125 personas. La familia del kamikaze jordano lloraba su muerte en su pueblo natal mientras se deterioraban las relaciones entre el gobierno de Jordania y el de EE.UU.

Los atentados del miércoles siguen la lógica de otros contra intereses turísticos en la región. En julio de 2005, 64 personas murieron en tres ataques casi simultáneos en el balneario egipcio de Sharm el Sheij. En octubre de 2004, 38 personas perecieron en atentados en Taba y otras localidades del Sinaí.

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