9 de diciembre 2002 - 00:00

Se fracturó la alianza que sostiene a Lagos en Chile

Santiago (EFE) - El senador Adolfo Zaldívar, presidente del Partido Demócrata Cristiano de Chile, el mayor de la oficialista Concertación, dio por terminada la alianza que ha gobernado el país desde 1990.

A la Concertación, que logró desplazar por la vía pacífica del poder al general Augusto Pinochet tras una dictadura de 17 años (1973-1990), «sólo la mantenía unida el poder por el poder», precisó Zaldívar en una entrevista que publicó ayer el diario «El Mercurio». «No había afecto entre sus socios. Lo que la mantenía era el poder, el cuoteo político y una visión chata de Chile», sentenció Zaldívar en alusión a la coalición formada por democristianos, socialistas y socialdemócratas.

Un escándalo de sobornos que ha desembocado en el procesamiento a un ex subsecretario y a varios funcionarios y mantiene a seis diputados oficialistas al borde del desafuero, además de una polémica con denuncias de intereses creados en la discusión de una ley de pesca han enmarcado la mayor tensión vivida por la alianza.

El gobierno de Ricardo Lagos, en medio de la trifulca y acusado de ambigüedad ante los casos de corrupción, ha debido buscar apoyo en la oposición derechista para proyectos clave de su programa, situación que socava aun más la imagen de la coalición ante la opinión pública. Al mismo tiempo, se acrecienta la idea de que la oposición derechista, encabezada por el alcalde de Santiago, Joaquín Lavín, llegará a La Moneda tras las elecciones de diciembre de 2005.

En 1999, Lavín obtuvo 48% de los votos, rompiendo el techo histórico de la derecha y forzando a Lagos a una segunda vuelta electoral.

Adolfo Zaldívar, que dirige sus dardos de mayor calibre hacia el socialdemócrata Partido por la Democracia (PPD, el partido de Lagos), subrayó en la entrevista que la Concertación «nació con motivación y legitimidad, pero sus gobiernos no han tenido celo ni disciplina para controlar la corrupción». En particular, Zaldívar criticó al senador PPD Nelson Avila, al que calificó de «totalitario, demagogo y sedicioso» y subrayó que en lo personal no volverá a reunirse con el presidente de ese partido, el diputado Guido Girardi.

Avila, hace unos días, se sumó a grupos ecologistas que demandaron a Zaldívar y a su hermano Andrés, este último presidente del Senado, para que sean inhabilitados para votar la ley de pesca porque en su familia hay accionistas y/o ejecutivos de empresas pesqueras controladas por el Grupo Angelini, uno de los conglomerados económicos más poderosos del país.

De acuerdo con consultas realizadas telefónicamente por
Ambito Financiero, la conducción democristiana pone así en blanco sobre negro su largo desacuerdo con el proyecto de la Concertación, agudizado por el desgaste dado por el ejercicio del poder y por los recientes escándalos. Según esas fuentes, la aceptación por parte de las fuerzas de la Concertación de un candidato presidencial democristiano -se menciona al ex presidente Eduardo Frei-sería el único hecho capaz de salvar la alianza.

Lo que Zaldívar busca evitar es que el crecimiento del partido de Lavín, la Unión Democrática Independiente (UDI), termine erosionando el rol de su agrupación como bisagra del sistema político chileno.

A juicio de Zaldívar, la coalición podría mantenerse, «pero sobre la base de las necesidades de la gente», y excluyó «el camino propio» para su partido democristiano, con vistas a las presidenciales de 2005.

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