Se habla de Bergoglio como el N°2 del Papa
El silencio de la Iglesia argentina sobre el caso Baseotto encontró una explicación en las últimas horas, cuando trascendió entre los obispos locales la noticia de que Jorge Bergoglio, el cardenal primado, podría alcanzar en el mediano plazo la segunda dignidad más alta en el Vaticano. Se habló de que podría reemplazar al actual (y confirmado) secretario de Estado Angelo Sodano. La explicación que se dio es que sería intención del nuevo Papa Benedicto XVI compensar el europeísmo de su reinado con una presencia más fuerte de América latina y reconocer también la cantidad de votos que se dice que tuvo Bergoglio en el cónclave.
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Jorge Bergoglio
En Roma justifican la posibilidad de que el argentino ocupe ese puesto en la necesidad de darle al actual Papado un perfil acorde con las necesidades de América latina, en virtud de que la mitad de los católicos del mundo está localizada en esa parte del continente.
«Ratzinger arrancó con el pie izquierdo en cuanto a la representatividad de los países latinos, por eso hay que buscar a una figura clave», comentó un religioso consultado por este diario con llegada cierta al Vaticano.
En medio de la definición de un nuevo Papa, la mirada mundial había estado seriamente puesta en Bergoglio. De hecho, la sede de la Conferencia Episcopal Argentina recibió infinidad de requisitorias de diarios de Londres, Portugal, España y Grecia interesados en pautar entrevistas con el prelado, algo difícil de lograr ya que se ha caracterizado siempre por un perfil poco mediático. No ocurre así con su vocero, Guillermo Marcó.
Otro dato que dejó en evidencia la imagen papable de Bergoglio fue el insistente llamado de un prestigioso matutino brasileño para cubrir el desarrollo de la última Asamblea Episcopal.
«¿Desde cuándo a Brasil le interesa lo que pasa con los obispos argentinos?», se preguntaron entonces los representantes de la Conferencia.
• Ironías
De ser cierto, el jesuita de 68 años que no representa la típica imagen de compromiso con la pobreza que tanta alarma provoca en Roma, llegará al Vaticano si finalmente se produce el desplazamiento de Sodano, una vez que éste finalice el mandato que inició en 1990 junto a Juan Pablo II, primero, y ahora con Ratzinger, quien lo confirmó al asumir al igual que a toda la diplomacia de la Santa Sede.
Esta transición, sin embargo, no tiene fecha. Por eso ya bromean con cierta ironía algunos jerarcas romanos: «La Iglesia tiene como horizonte la eternidad».
La posibilidad de tener próximamente a un religioso argentino al frente de ese puesto clave como mano derecha del Papa en asuntos políticos abriría una nueva instancia también en las relaciones entre la Iglesia y el gobierno, actualmente teñidas de polémica por el desplazamiento del capellán Antonio Baseotto.
Por ahora, el responsable de marcar la postura del Vaticano en torno a este conflicto sigue siendo el cardenal italiano Angelo Sodano -principal actor de todo aquello relacionado con la administración de la estructura de la Iglesia-, declarado defensor de la permanencia de Baseotto al frente de la vicaría castrense. Otra, dicen, podría ser la historia si Bergoglio reemplaza a Sodano.




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