23 de octubre 2006 - 00:00

"Se quebrará la sociedad europea"

Bruselas - Es una tradición histórica, una costumbre mantenida por una comunidad durante siglos y ahora cuestionada para adaptarse a la convivencia con otras. Se trata de algo tan básico como la comunicación cara a cara, un valor que la sociedad europea apenas se atreve a reivindicar ante el velo musulmán. Y, mientras no lo haga ni con ésta ni con el resto de sus normas sociales, «los extremistas ganarán».

Eso defienden Ralf Pittelkow y Karen Jespersen, una pareja de socialdemócratas daneses autora de «Los islamistas y los ingenuos», convertido en un best seller en Dinamarca, donde hace un año se publicaron las caricaturas de Mahoma que provocaron una ola de violencia contra empresas y símbolos europeos. En opinión de los escritores, los comentarios de Jack Straw sobre el velo como una forma de «separación» son «acertados» y «oportunos» sobre todo en Reino Unido, «donde el modelo de integración ha fracasado y es la viva demostración de que el 'dejen que hagan lo que quieran' no funciona».

  • Costumbre cultural

  • «¿Por qué debemos renunciar a una larga tradición como el hablar con alguien y poder mirarlo a la cara? Es una costumbre, no es personal, sino cultural. Y este tipo de normas sociales básicas dan cohesión a nuestra sociedad», argumenta Pittelkow, que critica el islam radical como una nueva forma de « totalitarismo» -a la altura del comunismo y el nazismo por su intromisión en la vida personal- desde la izquierda, tradicionalmente tímida en este tema e incluso simpatizante de movimientos extremistas como Hamas e Hizbollah.

    «En la izquierda, reina mucho más que en la derecha la corrección política», explica el autor -célebre asesor socialdemócrata- durante una entrevista telefónica, y «es muy triste que por lo de 'el enemigo de mi enemigo es mi amigo', partidos humanistas y progresistas respalden fuerzas profundamente antidemocráticas y reaccionarias».

    Europa ha ido «demasiado lejos con el multiculturalismo» y ha infravalorado los efectos de la inmigración de países islámicos: «La creación de una sociedad musulmana paralela romperá la sociedad europea», explica Pittelkow, profesor de Literatura y columnista del diario «Jyllands-Posten», que publicó las viñetas, reproducidas meses después por más de un centenar de periódicos europeos.

    Dinamarca se ha convertido en campo de batalla sobre la libertad de expresión y el poder de la religión en el primer caso actual, argumenta el libro, en que los líderes islámicos intentan extender a los infieles las obligaciones de la «sharia» -ley religiosa, que prohíbe la representación gráfica del Profeta.

  • Caricaturas

    La polémica se volvió a desatar con la emisión de un video casero de una fiesta en un campamento del PP danés donde sus jóvenes militantes dibujaron caricaturas de Mahoma. Las imágenes ya están en varios sitios Web y son excusa para que la Conferencia Islámica y el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, ataquen la falta de respeto europea. El gobierno danés, temeroso de nuevas amenazas contra sus ciudadanos y el boicot de sus productos, ha condenado estas caricaturas de inmediato.

    Sin embargo, según el libro de Pittelkow y Jespersen contra la «ingenua» Europa, la única respuesta ante las críticas islámicas e incluso la violencia debería ser la defensa de la libertad de expresión, la igualdad de sexos, la laicidad del Estado y el resto de valores europeos con la misma fuerza con la que los musulmanes abogan por los suyos.

    «Cuanto más se asustan los líderes europeos, cuanto más ceden, mayor es la escalada de demandas de los radicales». Durante la crisis de las viñetas, recuerda Pittelkow, la comunidad islámica empezó pidiendo que el periódico se disculpara y acabó -tras las condenas de las caricaturas por parte de dirigentes daneses y de la UE- exigiendo comisiones islámicas para controlar el contenido de los libros de texto.
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