Poco antes de los comicios en EE.UU., el magnate George Soros, consultado sobre qué haría si triunfaba George W. Bush respondió: «Me retiraría a un monasterio a reflexionar sobre cuál es nuestro problema» (en referencia a la sociedad norteamericana). El financista, de 74 años, reconocido mundialmente por haber anticipado y haber hecho millones con la devaluación de la libra esterlina en 1992, en este caso no acertó a la hora de predecir -poniendo dinero en juego también- el resultado de los comicios.
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Los mercados financieros mostraron en su momento sorpresa ante la postura de Soros. La publicación de «Bloomberg», el servicio de noticias que poseen todas las mesas de dinero, reflejó en su portada el caso (foto), destacando que «el multimillonario, enojado por la guerra en Irak y los cambios en la política exterior norteamericana, abrió su chequera para ayudar a desbancar a George W.Bush».
Puntualmente, el magnate lanzó el America Coming Together, que pagó a 1.500 personas para que en 17 estados donde John Kerry y Bush estaban parejos registren a los electores para que participen de los comicios. La idea de Soros era que con mayor cantidad de votantes, se iban a desvanecer las posibilidades de triunfo de Bush. Todo lo contrario: hubo más votantes, pero terminaron por consolidar al actual presidente.
Un camino similar, pero más violento aún contra las chances de Bush de ser reelecto, recorrió Michael Moore con su filme «Fahrenheit 9/11», aunque no está claro si compartirá una habitación del monasterio con Soros ya que no anticipó cuál iba a ser su futuro.
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