Un nivel de participación calificado como "sin precedentes" obligó ayer a extender en ocho horas el cierre de las urnas en Venezuela. Así, al cierre de esta edición, miles de electores seguían formando largas filas frente a los centros de votación, mientras chavistas y opositores los exhortaban a persistir. El referéndum revocatorio del mandato de Hugo Chávez se desarrolló con normalidad, y las suspicacias que generaron las demoras fueron menores y rápidamente desestimadas por los veedores internacionales. Un triunfo del polémico presidente venezolano sería visto por los mercados como un mal menor en tanto y en cuanto sirva para sacar a Venezuela de la crisis política, sosteniendo su producción petrolera en la actual coyuntura de precios récord. Claro que eso sería posible si la oposición y la comunidad internacional -fundamentalmente EE.UU.- reconocieran como válido el proceso. Un triunfo opositor, por su parte, obligaría a convocar a elecciones presidenciales en 30 días y forzaría a ese heterogéneo arco a unificar criterios para no concurrir dividido y no propiciar, así, un retorno del chavismo.
La elevada participación de los venezolanos fue un rasgo saliente del referéndum revocatorio que enfrentó ayer el presidente Hugo Chávez.
Caracas (ANSA, EFE, Reuters, ASE, DPA) - El entusiasmo por votar de millones de venezolanos obligó a la autoridad electoral a postergar el cierre del plebiscito revocatorio del mandato de Hugo Chávez hasta la medianoche de ayer (01.00 de la Argentina). Ocho horas después del horario previsto para concluir la emisión del voto (16.00 hora local), en algunos centros electorales todavía había numerosos venezolanos ejerciendo su derecho constitucional.
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Tanto en los barrios del este de la capital, con predominancia de clase media, en la que los antichavistas son mayoría, como en el oeste y la periferia de Caracas, el entusiasmo era palpable desde las 06.00 de la mañana, cuando se abrieron las mesas electorales. El sistema de captación de huellas dactilares que se había instrumentado para evitar la duplicación del voto con documentos mellizos o de personas fallecidas tornó extremadamente lento el desarrollo de la jornada, por lo que al mediodía, el Consejo Nacional Electoral, en acuerdo con la oposición, dispuso que ese trámite de registro se hiciera después de la emisión del sufragio.
Con el correr de las horas, en larguísimas filas de electores se veían bidones de agua, comida, sillas y sombrillas, y hasta juegos de mesa para matizar la espera. En total hubo 8.000 centros electorales, 60% de ellos con el sistema de urnas electrónicas, aunque en ellas se concentraba 90% del padrón.
• Entusiasmo
A las 3, todo Caracas y su periferia se despertaron con el estruendo de fuegos artificiales, consignas por megáfono, toques de diana y música. Oficialistas y opositores se habían organizado para despertar a la población. En una populosa barriada caraqueña, 23 de enero, en el Oeste, donde ejerció su derecho al sufragio, el presidente Hugo Chávez experimentó en su dedo cómo no funcionó la máquina captahuellas. «¿Será que soy como los vampiros y no tengo huella?», preguntó. El ex presidente Jimmy Carter, quien encabeza el Centro Carter que actuó como veedor (junto con la OEA y cerca de 200 observadores independientes), destacó «la presencia de votantes más grande que he visto hasta ahora». Todo hacía prever una asistencia récord de los electores, sobre un padrón de 14,2 millones de electores. En las últimas elecciones, la abstención se había ubicado entre 40 y 50 por ciento.
El entusiasmo por votar alcanzó ciudades como Miami y La Habana. En todo el distrito de Florida había 17.000 inscriptos para emitir su voto y otros 23.000 en el resto de EE.UU. En Cuba hubo 632 inscriptos, casi todos enfermos que reciben tratamiento en los hospitales de La Habana. Fidel Castro facilitó a los venezolanos la posibilidad de trasladarse en sillas de ruedas y hasta camillas para que puedan sufragar.
En una jornada con pocos incidentes, hubo un muerto y 10 heridos cuando un grupo motorizado disparó a mansalva contra una fila de electores en las afueras de la capital.
Al cierre de esta edición comenzaba el escrutinio electoral, que prometía extenderse hasta bien entrada la mañana de hoy.
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