Jerusalén y Washington (ANSA) - El primer ministro israelí Ariel Sharon exhortó ayer a sus compatriotas a dar pruebas de «sangre fría» ante el difícil momento político y militar que está atravesando el país para prevenir «una guerra total» con los palestinos. Tras el discurso de Sharon, desde Washington el secretario general de la ONU, Kofi Annan, sostuvo que el conflicto se encamina hacia una «guerra abierta».
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«Estamos llegando al borde del abismo», afirmó Annan a los 15 miembros del Consejo de Seguridad, quienes le encomendaron la preparación de un debate público sobre el tema para la próxima semana.
En ese contexto, y en lo que fuentes occidentales interpretaron como un gesto conciliador, la Autoridad Palestina (AP) anunció entretanto la detención en Nablus de dos palestinos del Frente Popular que, en octubre último, mataron al ministro de Turismo israelí Reham Zeevi. Esta detención y la de las personas involucradas en el caso de la embarcación «Karine A» fueron planteadas por Sharon como condición para poner fin al confinamiento en que el líder palestino, Yasser Arafat, se encuentra en Ramallah desde diciembre pasado.
En los Territorios otros nueve palestinos, entre ellos uno de nacionalidad israelí, resultaron muertos en el segundo día de los ataques israelíes como represalia por la muerte de seis soldados.
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