Siguieron las réplicas del sismo en Italia, que causó ya 17 muertes
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Durante la noche se registraron más de 60 temblores.
"La política nacional para la construcción de inmuebles industriales ha sido suicida", denunció el fiscal de Módena, Vito Zincani. Numerosas réplicas siguieron sacudiendo el miércoles a la provincia de Módena, la capital mundial del vinagre balsámico.
Según los geólogos bajo la llanura Padana el suelo es blando, casi líquido, lo que hace que la tierra pueda oscilar durante mucho tiempo.
El terremoto del martes obligó a unas 8.000 personas a dejar sus hogares, sumándose a las 6.000 que habían abandonado sus casas por el primer sismo.
Recorrer ciudades como Mirandola, Medolla, Cavezzo, Crevalcore y San Felice sul Panaro es impresionante: casas derrumbadas, calles reventadas, cúmulos de piedra y cal de edificios antiguos, iglesias decapitadas.
El sismo dañó el patrimonio cultural de localidades históricas como Mirandola, cuna del célebre pensador italiano del siglo XV Giovanni Pico della Mirandola. En total 45 iglesias antiguas registraron daños y desprendimientos, algunos graves.
El gobierno decidió aumentar de dos céntimos de euros los impuestos de gasolina en Italia para hacer frente a los gastos de reconstrucción de la región de Emilia-Romaña.
Además de la desolación que reina en la zona, las autoridades prestan asistencia a los desplazados, por lo que se han montado campamentos provisionales en campos deportivos, jardines públicos y plazas ya que aquellos instalados por la protección civil no son suficientes.
Equipos de psicólogos ayudan a las personas frente a la angustia, la tristeza y el desamparo que padecen debido a que no pueden volver a sus casas. Grupos de desplazados han sido instalados en literas de los vagones del ferrocarril en Crevalcore.
"Nos sentimos más tranquilos en los vagones", confesó Hussein Mzhar, de Pakistán, quien duerme con hijos y hermanos. "No sé cuánto tiempo pasaremos en los trenes", dijo. Otros prefieren dormir en sus automóviles y vigilar las propias casas ante el temor de robos.
En Boloña, capital de Emilia-Romaña y una de las ciudades más prósperas de Italia, las escuelas y universidades permanecieron cerradas todo el miércoles para facilitar el control de todas las edificaciones.
Las autoridades locales y nacionales han dado prioridad a recuperar el tejido económico de la zona, corazón de la industria biomédica así como de la producción de alimentos de alta calidad, como el queso parmesano y el vinagre balsámico. Los daños en el sector agroalimentario alcanzan los 500 millones de euros, según la asociación de agricultores Coldiretti.
"El epicentro del sismo se sitúa en la zona que produce el 1% del Producto Interno Bruto de nuestro país, eso puede detener la producción por tres a cuatro meses", comentó Giorgio Squinzi, presidente de la confederación de industriales, Confindustria.
Ante la gravedad, los tres mayores sindicatos del país anularon la manifestación nacional organizada para el sábado contra las medidas de austeridad del gobierno.

