30 de octubre 2003 - 00:00

Socialismo internacional pide por los presos en Cuba

Prácticamente nadie tolera ya la dictadura cubana. Por primera vez, la Internacional Socialista reclamó ayer a Fidel Castro que avance en la democratización del país y que libere a los presos políticos. Obvio, el castrismo respondió endureciendo la represión, al intimidar y arrestar por algunas horas a la esposa de un disidente encarcelado. La inédita decisión de la Internacional Socialista fue traumática para ese foro reunido en San Pablo, ya que dividió fuertemente a los partidos europeos y latinoamericanos. Algunos de estos últimos protestaron con dureza y, si bien no lograron evitar que la IS condenara a Castro, obtuvieron también la repulsa al embargo norteamericano, de rigor en estos encuentros. La condena a la dictadura comunista no se limita ya a EE.UU. También los países europeos -pese a que mantienen inversiones en la isla- y hasta sus partidos de izquierda denuncian los abusos. Tras la detención en marzo de 75 opositores y periodistas y la condena a muerte en abril de tres disidentes que se habían apoderado de un barco para escapar del país, el escritor José Saramago abjuró públicamente de su apoyo al régimen. También Gabriel García Márquez deploró la pena de muerte. La Argentina fue, lamentablemente, el país en el que las quejas resultaron menos sonoras. El asesor de George W. Bush para América latina, Otto Reich, volvió a quejarse de que el canciller Rafael Bielsa no se haya encontrado con opositores en su reciente viaje a la isla.

San Pablo (EFE, ANSA, AFP) --Por primera vez la Internacional Socialista reclamó ayer al régimen cubano que libere a sus presos políticos y se democratice, un punto introducido en la declaración final del congreso de ese foro en San Pablo a pedido de las delegaciones europeas y que provocó muy fuertes roces con sus pares latinoamericanos.

El apartado dedicado a Cuba suscitó uno de los debates más intensos del XXII Congreso de la IS que concluyó ayer y dejó claras las diferencias que el régimen de Fidel Castro marca entre los socialistas europeos y los latinoamericanos.

En la sesión final, las delegaciones de México, Nicaragua, Chile, Puerto Rico y Colombia -con apoyo del Partido Socialista de la Argentina-pidieron excluir un párrafo incorporado durante la reunión a pedido de varios partidos europeos que condenaba la represión a los disidentes cuba-nos y exigía la liberación de todos los presos políticos y de conciencia.

El más enfático en ese sentido fue el ex presidente de Nicaragua Daniel Ortega, quien en nombre del Frente Sandinista se dijo «sorprendido» por el «interés» de los europeos en ese asunto, cuando al mismo tiempo se negaban a condenar la actitud del Reino Unido en relación a Irak.

Las delegaciones latinoamericanas exigieron que se respetara la redacción que los partidos socialistas de la región acordaron en una reunión celebrada la semana pasada en México, que sólo pedía el fin del embargo impuesto a Cuba por Estados Unidos hace unos 40 años.

Ante la protesta de los socialistas europeos, la IS logró zanjar el asunto, pese a que fue evidente la disconformidad de algunos latinoamericanos. El párrafo de la polémica finalmente rechaza «los recientes intentos de desestabilizar Cuba por parte de la administración de Estados Unidos, que ponen en peligro la paz en la región», y pide «enérgicamente» el cese del embargo económico. Pero añade que la Internacional Socialista «solicita la liberación de los opositores políticos en el marco de la legislación nacional cubana» y pide además que se dé continuidad «al proceso de democratización en la isla, sin intervenciones extranjeras».

Por otra parte, a instancias de su miembro venezolano, el partido Acción Democrática, la IS respaldó la realización en ese país de un referéndum sobre la continuidad o no del presidente
Hugo Chávez. El otro punto de fuertes roces fue el de Irak. «No opinamos lo mismo dentro de la familia socialista», lamentó el secretario internacional de los socialistas españoles, Manuel Marín. La reelección de Tony Blair como vicepresidente del foro fue fuertemente protestada por partidos latinoamericanos.

La Declaración de San Pablo con la que concluyó el Congreso
se pronuncia sobre uno de los temas más espinosos que enfrenta al norte y al sur del planeta y que ha enfrentado a los propios socialistas dentro de la IS, al abogar por «un cambio radical en la política de subsidios agrícolas en Europa, Estados Unidos y Japón, poniendo fin a esta inaceptable distorsión de los mercados que sigue siendo uno de los principales obstáculos al desarrollo en el Sur».

La declaración
apoya una reforma de la ONU y de su Consejo de Seguridad, para que sea la «piedra angular de una arquitectura más equilibrada y justa de las relaciones internacionales». También hace un «llamamiento a todas las personas y organizaciones social y políticamente progresistas para unirse en una coalición global para promover un orden mundial basado en un nuevo multilateralismo por la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible, la justicia social, la democracia».

En cuanto al otro gran conflicto internacional, entre Israel y los palestinos, la Internacional declara que «el establecimiento de un Estado palestino democrático es la mejor garantía de seguridad para la estabilidad de la región», llama «a los partidos de izquierda de Israel a unirse y crear una alternativa al actual gobierno israelí», y condena «el terrorismo y los asesinatos, en los términos más enérgicos».

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