9 de diciembre 2004 - 00:00

"Sólo quiero escribir sin mandatos de Castro"

El testimonio del poeta Raúl Rivero es una denuncia incontestable sobre la dictadura de Fidel Castro y la decadencia moral que éste impone en Cuba. Este escritor y periodista de 59 años pasó un año y medio en una celda, lo que le ocasionó serios problemas de salud. Rivero es uno de los 14 disidentes liberados en los últimos meses, parte a su vez del grupo original de 75 encarcelados por el régimen en marzo de 2003 sólo por pensar distinto. El poeta dialogó con el diario español «ABC» y con el sitio de Internet de la BBC británica. Veamos los párrafos salientes de esas entrevistas.

Periodista: ¿Por qué razón cree que fue liberado?

Raúl Rivero: Realmente no puedo decir exactamente qué fue lo que pasó.Yo creo que desde hace meses ha habido una preocupación entre las autoridades de la prisión por mi situación de salud, primero porque apareció el enfisema y después por el hallazgo en el riñón de un quiste muy grande.


P.:
¿Le impuso alguna condición el régimen a cambio de la libertad?

R.R.: Sólo firmé el texto de la licencia extrapenal. Fue una notificación formal y correcta, realmente no me pusieron ninguna condición y me dijeron que me podía quedar en el país. Quiero hacer mi vida normal, poder entrar y salir de la isla, conocer a mi nieto y ver a mi hija, a quien no veo desde hace diez años.


P.:
¿Cómo se siente?

R.R.: Físicamente bien, a pesar del enfisema pulmonar. Y también anímicamente, con estabilidad emocional, conmovido por las manifestaciones de solidaridad de periodistas y políticos, y con la idea de descansar y empezar a trabajar.


P.:
¿Se marchará de Cuba?

R.R.: Realmente voy a empezar a ver qué pasa conmigo. Este es mi país, donde nací y donde nacieron mis abuelos. Pero necesito las mínimas condiciones para escribir, sin mandatos ni pautas como no sean la decencia profesional y la ética periodística. Quiero decir lo que pienso sin que me acusen de anticubano por no ser comunista.


• Gratitud

P.: ¿Le han ofrecido la posibilidad de exiliarse en España?

R.R.: Nadie me lo ha dicho, aunque mucha gente lo piense por el apoyo que he recibido de España. Desde mi humildad desinformativa, sí creo que los apoyos han sido importantes. En el plano humano, en mi familia los vemos relevantes. No tengo más que gratitud por sus gestiones para periodistas, intelectuales, políticos... Ahora (José Luis) Rodríguez Zapatero y en su momento (José María) Aznar. Puede ser que en el desenlace no tengan que ver, pero a mí nadie me puede quitar la gratitud por los gestos.


P.:
¿Cuáles fueron las condiciones carcelarias?

R.R.: No hubo maltrato físico ni de palabra, pero sí un régimen de severidad. Pasé once meses seguidos en una celda de castigo solitaria, lo que me produjo neuropatías y demencia. No podía salir de la celda y cuando lo hacía, era esposado. Al final todo era bastante mejor.


P.:
¿Ha podido escribir en prisión?

R.R.: Terminé de escribir un cuaderno de poesía que saldrá el próximo mes, con el título de «Corazón sin furia». Son poemas de amor, lo único que me permitían escribir. La creación literaria me ha protegido, me ha ayudado a sobrevivir.


• Disidencia

P.: ¿Cómo ve desde su punto de vista de periodista y poeta a la disidencia?

R.R.: Eso es muy importante.Yo siempre trato de desmarcarme de la disidencia y no es por temor o por prejuicio, es porque yo he tratado de ser un periodista y si no he escrito con más objetividad sobre la disidencia -que en algún momento lo voy a hacer, sobre muchas cosas que sé porque estuve dentro-, fue para evitarme problemas, porque no podía estar contra todo el mundo al mismo tiempo.


P.:
¿Pero cómo ve ahora a la disidencia?

R.R.:Yo estoy desinformado, pero pienso, por ejemplo, que el grupo de Oswaldo (Payá) está bastante mal, que está desvencijado porque está mucha gente presa. Creo que esta ofensiva de marzo (el arresto de 75 disidentes en 2003) fue un golpe muy duro para la disidencia, porque no solamente se trata de la gente que fue encarcelada sino del clima, de la distancia que le creó a mucha gente por temor, porque mucha gente que podía estar simpatizando ante esa ofensiva se retrajo.


P.:
¿Volverá a funcionar la agencia de noticias «Cuba Press» que usted fundó en 1995?

R.R.: El equipo profesional que la formaba se ha ido. Crear uno nuevo se me hace cuesta arriba. Ahora quiero escribir yo sólo para alguna prensa y hacer mis propios libros de poesía en un ámbito despejado, sobre todo sin una espada de Damocles. Pasé mucho tiempo trabajando así.


P.:
¿Qué opina de las sanciones internacionales, en especial la política de la Casa Blanca hacia Cuba?

R.R.: El gobierno busca en Estados Unidos la causa de todos los males. Las sanciones económicas y las restricciones a las ayudas desde Miami no generan molestias, pero lo realmente grave en Cuba es la decadencia moral. Más que protestar porque no nos puedan enviar dinero, debemos protestar por no tener trabajo para vivir decentemente.

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