20 de septiembre 2006 - 00:00

Sorpresa por golpe pro monárquico en Tailandia

Bangkok (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - En un hecho sorpresivo, los militares tailandeses fieles a la monarquía declararon ayer un gobierno provisional después de dar un golpe de Estado contra el primer ministro Thaksin Shinawatra, que se encontraba en Nueva York asistiendo la Asamblea General de la ONU.

El golpe, incruento y encabezado por el jefe del ejército, el general musulmán Sondhi Boonyarataglin, fue llevado a cabo con tropas, tanques de combate y vehículos blindados, pese a que Shinawatra, por televisión, instó a los soldados a permanecer en sus cuarteles.

Acto seguido y tras la interrupción del mensaje televisado de Shinawatra, los canales estatales interrumpieron su programación habitual y comenzaron a emitir música e imágenes de los miembros de la familia real. El portavoz de los golpistas, teniente general Prapas Sakuntanak, anunció luego en un mensaje televisado que el ejército había tomado el control de país, la entrada en vigor de la ley marcial y la decisión de suspender la Constitución.

«El jefe de las fuerzas armadas y el comandante de la policía nacional han tomado con éxito Bangkok y su periferia, con el fin de mantener la paz y el orden. No ha habido lucha», apuntaron en su comunicado.

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  • También, y mientras soldados y tanques de combate mantenían acordonada la sede del gobierno en Bangkok, los golpistas anunciaron la creación de un Consejo para la Reforma Política, y afirmaron que devolverán el poder a un gobierno democrático, sin fijar una fecha.

    En el comunicado firmado por el general Boonyarataglin, quien asumió el cargo de primer ministro interino, los golpistas acusaron a Shinawatra de corrupción, deslealtad a la Corona, y de pervertir las instituciones democráticas del país.

    En su nota, el sector militar que se levantó contra Shinawatra añadió que «ésta administración también se ha movido por los bordes de delito de lesa majestad», contra el rey Bhumibol Adulyadej, quien a ultimas horas de la noche recibió en su palacio al jefe golpista y a otros altos mandos de las fuerzas armadas.

    Sin embargo, y en medio de la confusión, la portavoz del gobierno, Sanasanee Nakpong, desmintió que Shinawatra hubiera sido apartado del poder por un sector de las fuerzas armadas.

    «En este momento, (Shinawatra) sigue siendo el primer ministro. Acabo de hablar con los líderes del partido y todos confirman que es así», declaró la portavoz.

    Bangkok era ayer un hervidero de rumores acerca de un golpe de Estado desde el hallazgo de un coche con explosivos cerca de la residencia de Thaksin, quien acusó a oficiales del ejército de haber intentado atentar contra su vida.

    A fines de enero surgió un elemento unificador de la oposición cuando su familia vendió su participación en el imperio Shin Corp, considerado un bien estratégico, por lo que miles de manifestantes pidieron a gritos en la calle la dimisión del primer ministro.

    Para tratar de superar la crisis, Thaksin adelantó tres años las elecciones legislativas, que acabó ganando su partido, pero el escrutinio, boicoteado por la oposición, fue invalidado por el Tribunal Constitucional tras la intervención del rey.

    Tailandia es una monarquía constitucional dividida. Las provincias rurales del Norte y del Nordeste parecen fieles a Thaksin, mientras que Bangkok y el Sur le son hostiles.

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