Sorpresa: Lula grava por decreto las importaciones
La demora del Congreso brasileño en aprobar su propuesta de reforma tributaria llevó al presidente Lula Da Silva a imponer por decreto uno de sus puntos más polémicos: la aplicación de un impuesto de 7,6% a las importaciones. Según el decreto, esto alcanza por ahora solamente a los bienes que sean usados como insumos. La medida afectará las ventas argentinas a ese país, generará nuevas rispideces en el Mercosur y, dentro del propio Brasil, causará temores a un aumento de la inflación.
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Ese proyecto establece que todos los artículos importados deberán pagar las contribuciones sociales, es decir la COFINS y el Programa de Integración Social y Programa de Formación del Patrimonio del Sector Público (PIS/PASEP).
Los analistas estiman que es prácticamente imposible que el gobierno desista de generalizar el aumento de la carga tributaria de las importaciones debido a que la mayor recaudación por este concepto ya está prevista en el proyecto de Presupuesto para 2004.
El decreto no establece excepciones de ningún tipo para los insumos importados, ni siquiera para los que provengan de los socios de Brasil en el Mercado Común del Sur (Mercosur).
El punto clave del decreto es la decisión de terminar con la acumulatividad del COFINS, un antiguo reclamo de los industriales locales.
A partir de 2004, la COFINS, que genera ingresos anuales por 21 mil millones de dólares, será pagada sólo en la etapa final de producción, por el valor que se agrega.
Precisamente, la decisión de que también tributen los insumos importados apunta a compensar las pérdidas por el fin de la acumulatividad de esta carga previsional.
La intención del decreto del presidente Lula Da Silva es favorecer a la producción nacional y a las exportaciones y apuntalar la retomada del crecimiento económico.
En ese sentido, el decreto también sostiene que a partir de 2004 el gobierno comenzará una reducción progresiva del Impuesto sobre los Productos Industrializados pagado por los bienes de capital que, en promedio, es de 5 por ciento.
Mediante la reforma constitucional, el gobierno pretende desgravar las exportaciones y financiar la diferencia que se genere con nuevos impuestos a las importaciones.
Ayer, el Banco Central de Brasil informó que en octubre la balanza comercial brasileña tuvo un superávit comercial récord, de 2.543 millones de dólares, con exportaciones por 7.566 millones de dólares e importaciones por 5.023 millones.


