14 de marzo 2003 - 00:00

Sugestiva caída en Brasil de aprobación al gobierno

Shock de realidad. Principio del fin de la luna de miel. Resultado natural del desgaste que genera gobernar. Estos y otros conceptos usaron los analistas en Brasil para explicar la fuerte caída de la imagen positiva que experimentó el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva según un sondeo de opinión que ayer dio qué hablar a ese país.

Según la encuesta del instituto Sensus, uno de los más prestigiosos de Brasil, el presidente mantiene a nivel personal una fuerte imagen favorable de 78,9%, un número contundente a pesar de ser 4,7 puntos menor que en el último mes. Sin embargo, la evaluación positiva del gobierno de Lula cayó notablemente, 11,6 puntos, para llegar al 45% que activó la alarma en el Planalto.

En tanto, la calificación de regular creció de 17,7% en febrero a 32,7% y la negativa saltó de 2,3% a 7,9%.

El mismo sondeo da algunas pistas para explicar estos cambios. La principal preocupación de los brasileños ha pasado a ser la inflación -persistente pese al fuerte y resistido aumento de las tasas de interés-, y el porcentaje de personas que cree que la pobreza será reducida durante el actual gobierno cayó con fuerza en sólo un mes de 62,2% a 47,2 por ciento.

Analistas y periodistas consultados ayer telefónicamente por Ambito Financiero señalaron que una de las causas de que Lula tenga un nivel de adhesión muy superior a su evaluación como gobernante radica en su estilo personal. Después de ocho años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso, la población parece disfrutar del hecho de tener como presidente a un brasileño común y no a un intelectual, a alguien cercano que no suele dar entrevistas formales a la prensa pero, en cambio, es capaz de -como ayer- aconsejar a la gente que tenga «sexo seguro».

• Perfil académico

Pero eso no oculta ya a los ojos de una parte creciente de los brasileños que la gestión del Partido de los Trabajadores ha distado de ser ideal en los primeros dos meses y medio de gestión. Es que muchos funcionarios oficiales muestran un perfil académico, con una exagerada tendencia al debate, y poco ejecutivo.

Por caso, mientras la prometida incorporación del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro) al gabinete sigue sin concretarse en parte por las resistencias de los izquierdistas del PT, el gobierno debe resignarse a sufrir derrotas parlamentarias por ahora acotadas pero significativas si se piensa en su necesidad de hacer aprobar ambiciosas reformas que requieren una mayoría calificada de tres quintos.

Pero el hecho más elocuente acerca de las dificultades de gestión del PT se da en la que fue su principal bandera electoral, en la «marca social» del gobierno: el plan Hambre Cero. El programa, presentado durante la campaña como una necesidad para 44 millones de brasileños, por ahora alcanza «de modo experimental» a apenas 1.000 familias de un par de pequeños municipios del interior del país y es cada día más criticado, incluso por propios ministros del gobierno.

El ministro de Educación,
Cristovam Buarque, un líder moderado del PT y una de las mentes más lúcidas del gobierno, acaba de proponer a Lula saltear las barreras burocráticas que están frenando el proyecto alimentario y, al menos, comenzar a fortalecer otros programas heredados de la era de Cardoso.

Para peor,
un hecho inicialmente anecdótico y ligado a un personaje de la farándula ha puesto en la cuerda floja al responsable del plan, el ministro de Seguridad Alimentaria José Graziano, al punto de que se asegura que Lula está pensando en asumir el costo político de despedirlo sin más trámites.

• Confesión

En un hecho ampliamente publicitado y que contó incluso con ceremonia oficial, la modelo top brasileña Gisele Bündchen -un personaje famosísimo en Brasil- donó al plan Hambre Cero 50.000 reales, unos 15.000 dólares.

El problema comenzó cuando Graziano y su segundo, el fraile dominico
Frei Betto, confesaron no saber qué hacer con el dinero: desconocían que había abiertas dos cuentas bancarias para canalizar las contribuciones de miles de particulares

Por supuesto, por esa razón sus números nunca habían sido divulgados. Así, entre idas y vueltas, el cheque de Gisele recién se depositó esta semana, casi dos meses después de su donación.

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