Sugestiva caída en Brasil de aprobación al gobierno
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Pero eso no oculta ya a los ojos de una parte creciente de los brasileños que la gestión del Partido de los Trabajadores ha distado de ser ideal en los primeros dos meses y medio de gestión. Es que muchos funcionarios oficiales muestran un perfil académico, con una exagerada tendencia al debate, y poco ejecutivo.
Por caso, mientras la prometida incorporación del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro) al gabinete sigue sin concretarse en parte por las resistencias de los izquierdistas del PT, el gobierno debe resignarse a sufrir derrotas parlamentarias por ahora acotadas pero significativas si se piensa en su necesidad de hacer aprobar ambiciosas reformas que requieren una mayoría calificada de tres quintos.
Pero el hecho más elocuente acerca de las dificultades de gestión del PT se da en la que fue su principal bandera electoral, en la «marca social» del gobierno: el plan Hambre Cero. El programa, presentado durante la campaña como una necesidad para 44 millones de brasileños, por ahora alcanza «de modo experimental» a apenas 1.000 familias de un par de pequeños municipios del interior del país y es cada día más criticado, incluso por propios ministros del gobierno.
El ministro de Educación, Cristovam Buarque, un líder moderado del PT y una de las mentes más lúcidas del gobierno, acaba de proponer a Lula saltear las barreras burocráticas que están frenando el proyecto alimentario y, al menos, comenzar a fortalecer otros programas heredados de la era de Cardoso.
Para peor, un hecho inicialmente anecdótico y ligado a un personaje de la farándula ha puesto en la cuerda floja al responsable del plan, el ministro de Seguridad Alimentaria José Graziano, al punto de que se asegura que Lula está pensando en asumir el costo político de despedirlo sin más trámites.
• Confesión
En un hecho ampliamente publicitado y que contó incluso con ceremonia oficial, la modelo top brasileña Gisele Bündchen -un personaje famosísimo en Brasil- donó al plan Hambre Cero 50.000 reales, unos 15.000 dólares.
El problema comenzó cuando Graziano y su segundo, el fraile dominico Frei Betto, confesaron no saber qué hacer con el dinero: desconocían que había abiertas dos cuentas bancarias para canalizar las contribuciones de miles de particulares
Por supuesto, por esa razón sus números nunca habían sido divulgados. Así, entre idas y vueltas, el cheque de Gisele recién se depositó esta semana, casi dos meses después de su donación.



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