Nueva York (ANSA) - Los inspectores de la ONU que viajarán a Irak llevarán en sus equipajes los nuevos «juguetes» sofisticados, en miniatura, altamente eficaces y veloces, para identificar sustancias sospechosas y desactivar el eventual arsenal de destrucción masiva en poder de Bagdad.
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Los primeros expertos de la Comisión de Monitoreo, Verificación e Inspecciones de Naciones Unidas (Unmovic) y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) llegarán a Irak alrededor del 25 de noviembre, luego del arribo, el próximo lunes, de los jefes de esos organismos, Hans Blix y Mohammed Elbaradei, respectivamente. Algunos de ellos llevarán en su equipaje el minilaboratorio Hanaa (Hand Held Advanced Nucleic Acid Analyzers), salido el año pasado de los laboratorios militares Lawrence Livermore, en California, que pesa menos de un kilo y permite reconocer un microbio mediante su ADN, eliminando identificaciones ausentes y falsos positivos. Hasta hace cuatro años, una muestra sospechada de arma bacteriológica debía ser tomada y enviada al exterior para su análisis. Ahora, con Hanaa, 20 minutos bastan para comprender si se trata de ántrax o de botulismo, dos sustancias de las cuales, antes de la Guerra del Golfo, Bagdad tenía acumulados miles de litros, suficiente como para exterminar a toda la población de la Tierra. La reducción a miniatura de los aparatos sofisticados hizo posible que sean portátiles también los sensores antirradiación Ranger y Alex que los inspectores compraron a la empresa Quandrad Sensors. Ranger puede identificar una vasta gama de isótopos mientras Alex trabaja sobre los metales con potenciales usos nucleares. Sensores y «atrapagérmenes» son sólo algunos de los instrumentos de alta tecnología. Otros elementos incluyen satélites espías comerciales, tan poderosos que sus fotos pueden revelar específicamente fábricas, edificios y arsenales, incluso bajo tierra.
En tanto, la inteligencia también apuntará a lugares muy específicos, en donde Saddam Hussein pudo haber recreado su arsenal. Ellos son los centros misilísticos, el más importante el de Al Tahi, al sudeste de Bagdad; el centro de Investigación Nuclear de Rashidiya, periferia de la capital; las fábricas químicas de Fallujah, cerca de Habbaniyah, y Tarmiyah y otros ocho complejos constituidos por palacios, villas y oficinas, además de búnkers, centros de comunicación, hangares y depósitos de municiones, que forman parte de las oficinas de Hussein.
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