29 de septiembre 2006 - 00:00

"The Economist" critica "ingenuidad" de Lula frente a Chávez

El semanario conservador "The Economist" critica hoy la que califica de "ingenuidad" de la política exterior del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su apoyo a Venezuela para un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En un editorial titulado "Quién lidera a Latinoamérica", el semanario británico afirma que Brasil, "la cuarta mayor democracia del mundo", tiene "legítimas aspiraciones al liderazgo regional y a un mayor papel en el mundo".

Sin embargo, la voz que más se oye por su volumen en América Latina no es precisamente la Lula, sino la del "presidente populista" de Venezuela, Hugo Chávez.

Chávez "superó incluso al presidente Mahmud Ahmadinejad en la adolescente estridencia de su antiamericanismo al referirse a George Bush como el diablo", escribe el editorialista, según el cual hablar alto no es necesariamente persuadir.

Sin embargo, reconoce "The Economist", Chávez es "un astuto comunicador que tiene a su disposición un pozo profundo de dinero del petróleo" y que "ha dispensado generosidad desde Argentina hasta Africa".

El presidente venezolano confía, dice el semanario, en que esa generosidad le ayude a conseguir para su país uno de los dos puestos rotatorios del Consejo de Seguridad, para lo cual ha obtenido "el apoyo adicional de Rusia y China, y de un manojo de dictadores desde Bielarrusia hasta Corea del Norte".

"Las democracias latinoamericanas tienen quejas legítimas de (George W.) Bush y de Estados Unidos. Pero es difícil ver, escribe "The Economist", cómo sus intereses van a estar representados con eficacia por el señor Chávez, un autócrata electo, acostumbrado a destruir cualquier grupo que no puede controlar".

"Lo más raro es que la candidatura de Venezuela al Consejo de Seguridad tenga el apoyo del Brasil", agrega la revista, según la cual "Lula está ofreciendo de esa forma a su principal archirrival en el liderazgo de Suramérica una plataforma global".

Lula considera que "la mejor manera de contener al señor Chávez es incluirle, por ejemplo en el grupo comercial de Mercosur", escribe "The Economist", según el cual es ésa una política guiada por "miopes intereses egoístas".

Se trata, agrega el editorial, de un "regalo" a la izquierda de su partido, que "está en desacuerdo con su política económica".

"¿Cual es la respuesta del señor Chávez?, se pregunta "The Economist" y contesta: "Contribuir a humillar a Brasil en Bolivia, donde los activos petroleros y gasísticos de Petrobrás están expuestos a nacionalización, y ayudar a socavar los principios democráticos y de libre mercado sobre los que Brasil fundó Mercosur".

"Aparte de la ingenuidad de la política exterior de Lula en Suramérica, hay dos motivos más graves por los que el presidente del Brasil ha perdido su lustre", agrega "The Economist".

El primero, dice, es que la corrupción política ha empeorado en Brasil bajo su mandato con una serie de escándalos.

El otro es la evolución decepcionante de la economía brasileña pese a que el país evitó el impago de su deuda y se ha aferrado a una "responsable política macroeconómica".

Con todo, la "economía brasileña ha avanzado renqueante y ha crecido a una media de sólo un 2,8 por ciento anual" bajo Lula, señala el editorial, que critica la pesada burocracia, que limita las inversiones, las deficientes infraestructuras, la incertidumbre reguladora y la presión fiscal, que supone una pesada carga para las empresas.

"The Economist" reconoce que "la forma que tiene Brasil de ayudar a los pobres parecen más eficaces, sostenibles y democráticos" que los del presidente venezolano, que se basan "en montones de dinero del petróleo y en asesores cubanos".

Sin embargo, en un segundo mandato, Lula "debería hacer un esfuerzo concertado para liberar a Brasil de la trampa del bajo crecimiento".

"Ello requerirá recortes de impuestos, de la burocracia federal y del despilfarro público, además de reformas de las pensiones, de las agencias reguladoras, de la educación y del mercado del trabajo", lo que puede resultarle difícil y para lo que tal vez tenga que recurrir al apoyo de la oposición, vaticina el periódico.

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