Todo listo en Chile para elegir al sucesor de Bachelet

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En los que se consideran los comicios más reñidos desde la vuelta de la democracia, más de 8,2 millones de chilenos votarán hoy al sucesor de la presidenta Michelle Bachelet, quien se apresta a dejar el gobierno en marzo con un índice inédito de popularidad de casi el 80 por ciento, y renovarán las 160 bancas de la Cámara de Diputados y la mitad del Senado.

A pesar de la incertidumbre sobre quién llegará a La Moneda, todas las encuestas indicaron que el candidato de la derechista Alianza por el Cambio, el empresario Sebastián Piñera, se impondrá en la primera vuelta de hoy, pero con un margen insuficiente como para evitar el balotaje del 17 de enero, que ya todos los postulantes dan como un hecho.

Sí queda por saber si será el candidato de la Concertación gobernante, Eduardo Frei, o el independiente (surgido del corazón de esa coalición progresista) Marco Enríquez-Ominami, quien se sume a partir del lunes a la carrera por la segunda vuelta, con el desafío de sumar los votos del otro y del aspirante del izquierdista Juntos por el Cambio, Jorge Arrate.

Tal es la convicción de todos los candidatos de que el balotaje es inevitable que las actividades y declaraciones de las últimas horas giraron en torno al tema y al reacomodamiento del lunes.

Así, en plena veda electoral, el empresario Piñera se reunió con uno de los mayores referentes de la UDI, el candidato a senador y ex presidenciable Joaquín Lavín para acordar el despliegue de la campaña juntos y empezar a delinear el nuevo discurso que le permita a la derecha romper con cuatro presidencias consecutivas y 20 años de gobierno de la Concertación.

Por su parte, Arrate -un ex funcionario de Frei considerado uno de los ideólogos de la Concertación- planteó en la veda que "ahora la palabra la tiene Marco" en referencia a que el candidato independiente hasta hoy no se pronunció a favor de concretar un "acuerdo mínimo" del progresismo para impedir la llegada del millonario a La Moneda.

MEO, tal como se lo llama en Chile, insistió con su postura de no hablar de acuerdos hasta que se conozcan los resultados de la elección y con el convencimiento de que es el único que le puede ganar a Piñera en segunda vuelta; mientras, Frei, en el cierre de campaña del jueves, acogió la propuesta y planteó sentarse al diálogo desde el lunes.

La Concertación de Partidos por la Democracia, integrada por los partidos Demócrata Cristiano (PDC), Socialista (PS), Por la Democracia (PPD) y Radical Social Demócrata (PRSD), se prepara para enfrentar mañana su primera derrota en una presidencial frente a la Alianza por el Cambio, que nuclea a los partidos de Renovación Nacional y a la Unión Demócrata Independiente.

Enríquez-Ominami, cineasta y filósofo casado con una conocida animadora de televisión, tiene 36 años, es hijo del guerrillero chileno Miguel Enríquez y adoptivo del senador Carlos Ominami y su candidatura surgió como desprendimiento de la Concertación, luego de verse marginado de participar en internas abiertas.

Por su parte, Arrate, un abogado de 68 años que fue ministro de Salvador Allende, Patricio Aylwin y Eduardo Frei, es el candidato de la coalición izquierdista Juntos Podemos, con la que buscará protagonizar la mejor elección de la historia de la izquierda en Chile.

Los cuatro se presentaron, paradójicamente, como continuadores de los logros de protección social que desarrolló el gobierno de Bachelet, quien se va con el mayor índice de popularidad desde el 89 a pesar de haber enfrentado fuertes críticas y conflictos en los dos primeros años de gobierno.

Además, debió lidiar con fuertes protestas de estudiantes y de comunidades mapuches y varios paros sindicales, algunos muy prolongadas, que paralizaron la producción y los servicios en distintos momentos del 2009, a lo que se sumó la inicialmente caótica implementación del Transantiago, un nuevo sistema de transporte colectivo en la capital del país.

Su orgullo mayor es la amplia red de protección social que marca su gobierno, representado, entre otras medidas de ayuda a los sectores más vulnerables, por una importante reforma provisional, y la resistencia a la crisis económica mundial y sus medidas de reactivación económica.

Ante ese panorama, hoy 8,2 millones de chilenos deberán elegir a su sucesor en las 34.325 mesas instaladas en 367 sedes desde Arica a la Antártida, que recibirán, en un día "bajo ley seca", los sufragios de los electores entre las 8 y las 17 (misma hora que en Argentina).

En Chile el sufragio es obligatorio -el incumplimiento se castiga con multa-, pero sólo para los inscritos en los registros electorales. Quienes no cumplieron ese trámite están exentos de toda sanción.

Precisamente, 3 millones de chilenos mayores de 18 años habilitados para participar en los comicios optaron por no inscribirse. De ellos, dos tercios son jóvenes. Así y todo "este año hay 211 mil nuevos inscritos, de los cuales el 75 por ciento corresponde a ciudadanos de entre 18 y 28 años", destacó el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma.

Los electores recibirán en la mesa, como mínimo, dos papeletas, para presidente y diputado, pero en las regiones impares habrá una tercera para senadores (en Chile las regiones se numeran).

El punto neurálgico del proceso será el Centro de Prensa Elecciones 2009, instalado por primera vez en el recinto de la ex estación de ferrocarriles Mapocho, en el centro de Santiago, mientras que en las proximidades los cuatro candidatos ya alistaban sus comandos en los que recibirán los primeros cómputos y hablarán a sus seguidores.

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