Todos los caminos conducen a Rusia
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En plena tregua con Irán, EEUU exhibió su poder militar y ratificó el bloqueo en el estrecho de Ormuz
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Reino Unido prohibirá la venta de tabaco de por vida para quienes hayan nacido después de 2009
Vladimir Putin
no descuida su
pasatiempos a
pesar de su
cargada
agenda. El
primer ministro,
que ya ha sido
fotografiado
pescando (y
posando), ahora
publicó un DVD
el día de su
cumpleaños
número 56:
«Aprendamos
judo con
Vladimir Putin».
Lo cierto es que
el mandatario
es cinturón
negro y fue
coautor de un
libro sobre ese
arte marcial.
Pongámonos en los zapatos de Rusia. Siempre creyó que con el fin de la Guerra Fría, Europa se desmilitarizaría. Esa muestra de confianza nunca llegó. Tampoco EE.UU. reconoció la incondicionalidad rusa luego del atentado del 11 de setiembre para rastrear a Al-Qaeda y cooperar con inteligencia en Afganistán. Además, Putin, un ex KGB que creció con el soviet, no se cansa de decir que el hecho más trascendente para la historia de Rusia en el siglo XX, no es la Revolución de 1917 ni las dos guerras mundiales, ni el default de 1998, sino la desintegración de la URSS en 1991. Por ese vacío de casi dos décadas desangró la herida rusa, que el indiscutible liderazgo de Putin promete reivindicar.
De allí que en estos días Moscúno se cansó de dar señales de que sabe sujetar las riendas y que su espectro político internacional es amplio y desideologizado. Rescató a la quebrada Islandia con un préstamo de u$s 5.400 millones. ¿Es un regreso a la corporación económica de satélites como en la URSS? Habrá que ver.
La canciller alemana, Angela Merkel, firmó un acuerdo energético con Moscú (hasta 2013 Berlín depende exclusivamente del gas ruso) y se comprometió a no aceptar a Georgia y Ucrania en la OTAN ni a proponer a ningún otro miembro nuevo dentro de ella. Una inclinación alemana hacia su vecina cosaca y un corto paso al costado del bloque europeo.
Con Israel, Moscú utiliza todo su poder de seducción: ofreció pasaporte ruso y libre ingreso a israelíes de origen ruso (serían 2 millones). Ayer volvió a asegurar que no vendería sistemas de defensa aérea a «países de zonas volátiles», ante la preocupación del gobierno hebreo de que estas armas llegasen a Siria o Libia.
La flota del Artico rusa que se dirige a Venezuela (sin armamento nuclear, dijo Moscú ayer), ancló esta semana en puertos sirios y libios. Mientras tanto, el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, se entrevistó con Putin para acordar la visita del presidente Uribe a fin de año y la compra de helicópteros rusos para el ejército colombiano. Corea del Sur, el país más cercano política y militarmente a EE.UU. en el sudeste asiático, firmó en estos días una alianza estratégica con Rusia.
Ucrania podría ser la repetición del dolor de cabeza que significó Georgia en agosto. La ruptura de coalición antirrusa liderada por Victor Yuschenko, disolvió la Asamblea Nacional y llamó a elecciones para diciembre. Yuschenko se negó a renovar el permiso para que la flota rusa siguiera en el puerto de Sebastopol a partir de 2011. ¿La seducción de Putin en este caso? La promesa de 8 millones de pasaportes para los rusos que viven en la ucraniana península de Crimea. Una manera de provocar un enclave forzoso, como el de Osetia en Georgia. Habrá que ver si Rusia opta por el camino armado nuevamente o si, con u$s 650 millones de reservas, será el bombero de Ucrania, Grecia, Eslovaquia, Bosnia-Hersegovina, Austria, Rumania y Hungría, todos vulnerables y donde Moscú tiene especial interés. De lo que no hay duda es que se decidió por retomar el liderazgo.



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