Al menos 103 prisioneros murieron en la madrugada de ayer a raíz de un incendio en el Centro Penal de San Pedro Sula, 240 kilómetros al norte de Tegucigalpa, en la peor tragedia penitenciaria de Honduras. En esa cárcel, construida para 1.700 internos, había 2.227, de los cuales 182 estaban ubicados en el pabellón incendiado. Según testigos, una explosión precedió al fuego, por lo que los custodios empezaron a disparar a los reos en vez de abrirles las puertas.
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