Tras causar dos muertos y graves destrozos, "Michael" se debilita y da un respiro al sudeste de EEUU
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El gobernador de Florida, Rick Scott, había dicho que el huracán sería "la tormenta más destructiva que azota el 'panhandle' de Florida en un siglo". El "panhandle" (mango de sartén, en español) es como se conoce comúnmente esta lengua de tierra en la costa del Golfo de México.
Al informar al presidente Donald Trump en la Casa Blanca, el jefe de la agencia federal de emergencias FEMA, Brock Long, dijo que Michael es el huracán más intenso que azota el área desde 1851.
En un mitin en Pensilvania en la noche del miércoles, Trump dijo que sus "pensamientos y oraciones" estaban con los afectados por la tormenta y aseguró viajará "a Florida, pronto, muy pronto".
Unos 380.000 clientes estaban sin electricidad en la región noroeste, de acuerdo a un boletín de la agencia de emergencias de Florida, SERT, de las 18H00 locales.
Yanim Marialice, de 28 años, se quedó sin suministro eléctrico, pero ella y su marido decidieron no abandonar su casa frente a la playa en Destin, 65 km al oeste de Panama Beach.
"Podemos escuchar que hay cosas volando y que golpean el techo", contó a la AFP cuando aún la tormenta azotaba de lleno la zona.
"Desafortunadamente, esta es una situación histórica, increíblemente peligrosa y de riesgo de vida", había advertido Ken Graham, director del NHC.
El general Terrence O'Shaughnessy, comandante del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica, dijo que la rapidez con que se formó y creció la tormenta tomó a los residentes con la guardia baja.
"Comenzó como tormenta tropical, luego aumentó a categoría 1, después 2 y cuando menos lo esperábamos, era un huracán de categoría 4", dijo O'Shaughnessy.
"Esto se vuelve un factor en la evacuación de las poblaciones locales", añadió. "No hemos visto la robusta respuesta de parte de la población civil que normalmente vemos en otras tormentas".
Se estima que unas 375.000 personas de más de 20 condados recibieron órdenes de evacuación, obligatoria o voluntaria.
FEMA tiene más de 3.000 personas en el terreno, mientras el gobernador Scott dijo que había activado a 3.500 efectivos de la guardia nacional.
Brock Long, director de la agencia FEMA, explicó, al informar al presidente Trump, que Michael fue el huracán más intenso desde que se comenzaron a recabar datos sobre este fenómeno en 1851 en la franja noroeste de Florida.
En los estados de Georgia y Alabama se emitieron declaraciones de emergencia.
Se espera que luego Michael golpee zonas de Carolina del Norte y del Sur, ya afectadas por el huracán Florence hace un mes.
El año pasado, una serie de huracanes catastróficos azotó el Atlántico occidental. Los más arrasadores fueron Harvey en Texas, Irma en el Caribe y Florida, y María, que azotó el Caribe y dejó casi 3.000 muertos en el territorio estadounidense de Puerto Rico.
La temporada de huracanes del Atlántico termina el 30 de noviembre.




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