Tras el tropiezo de AstraZeneca, arrecia el dilema entre seguridad y urgencia por las vacunas

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A Trump se le complicó una de las candidatas que financia, pero presiona para apurar otros proyectos. Rusia aplica su Sputnik V sin completar la fase final y China promete poner las suyas a disposición de todos los países.

Londres - El freno forzado a uno de los proyectos de vacuna más avanzados contra el covid-19 por parte de AstraZeneca y la Universidad de Oxford puso evidencia hasta qué punto respetar los procedimientos de seguridad es crucial en medio de una carrera desenfrenada por hallar el antígeno que ponga fin a la pandemia. Sin embargo, de Estados Unidos a Europa occidental y de Rusia a China, la competencia se acentúa en función de la esperanza de los países de recuperar la normalidad sanitaria y económica.

“Nos complace que los desarrolladores de la vacuna estén asegurando la integridad científica de los ensayos y apegándose a las pautas y normas estándar para el desarrollo de vacunas”, dijo ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS). La entidad recomendó una “adhesión estricta a los protocolos establecidos de pruebas en todos los ensayos para vacunas, con el fin de asegurar la seguridad de los voluntarios y la eficacia y seguridad final de las vacunas”.

“Es una medida prudente totalmente razonable”, explicó, por su parte, el reconocido experto francés Alain Fischer, para quien dicha suspensión debe interpretarse como parte del “buen funcionamiento del sistema de evaluación” del proyecto.

El grupo farmacéutico sueco-británico AstraZeneca, asociado a la Universidad de Oxford, anunció el martes una pausa de los ensayos clínicos de su vacuna en varios países debido a la aparición de “una enfermedad no explicada” en un voluntario del Reino Unido. Así, las vacunaciones se suspenderán mientras el comité independiente que supervisa los ensayos evalúa el incidente. No se reveló ningún detalle, salvo que la complicación de ese voluntario es “seria”.

La vacuna de AstraZeneca/Oxford es uno de los nueve proyectos que ya entraron o se preparan a hacerlo en la tercera y última fase de ensayos clínicos, que involucra a decenas de miles de voluntarios.

Entretanto, la carrera mundial por hallar una vacuna contra el covid-19 se intensifica.

La Comisión Europea dijo ayer que entró en la fase final de las conversaciones con BioNTech y Pfizer para comprar hasta 300 millones de dosis de una potencial vacuna contra el covid-19.

Se trata de la sexta posible vacuna por la que el Ejecutivo de la Unión Europea (UE) alcanza o planea alcanzar un acuerdo de compra anticipada.

En tanto, en Estados Unidos, muchos expertos temen que Donald Trump presione por autorizar una vacuna antes de las elecciones del 3 de noviembre, en las que se jugará la reelección.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de ese país están brindando financiamiento para los ensayos de la vacuna de AstraZeneca y Oxford, entre otros proyectos.

Saliendo al cruce de las sospechas, el director del NIH, Francis Collins, dijo en una audiencia ante la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado que “quiero abordar las preocupaciones sobre la seguridad. Esto es lo primero en nuestras mentes. No podemos transigir en eso”.

Por otro lado, en Rusia, las autoridades anunciaron ayer haber empezado a probar su vacuna Sputnik V entre 40.000 habitantes de la capital, sin esperar los resultados de la fase final de los ensayos clínicos.

“Como todo el mundo, estamos de acuerdo en que hay que avanzar rápidamente, pero esto no puede hacerse en detrimento de la seguridad de los participantes, que condiciona la de quienes serán vacunados una vez el producto sea comercializado”, declaró al respecto Bruno Hoen, director de investigación médica del Instituto Pasteur de Francia, que prepara la fase 1 de los ensayos de su propia vacuna.

En China, en tanto, se avanza con varios programas y el Gobierno de Xi Jinping ratificó que los que resulten exitosos serán puestos libremente a disposición de todos los países.

Según la OMS, en el mundo existen 34 proyectos de vacunas que son objeto de ensayos clínicos con humanos y 145 se hallan en una fase preclínica.

“Cuantos más proyectos de técnicas diferentes, más posibilidades tenemos de contar con una vacuna que funcione y sea bien tolerada”, sostiene Daniel Floret, vicepresidente de la Comisión Técnica de Vacunaciones de Francia.

Pero la mayoría de especialistas estiman ilusorio esperar que habrá un antígeno eficaz y seguro antes de fin de año.

“Para autorizar una vacuna, los ensayos clínicos deberán demostrar un nivel alto de seguridad, eficacia y calidad”, previene la Agencia Europea del Medicamento, que baraja, como muy pronto, la posibilidad del comienzo de 2021.

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