Tras la explosión, critican capacidad de NASA de enviar gente al espacio
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La NASA firmó en 2011 dos contratos de reabastecimiento de la ISS, uno de 1.900 millones de dólares con Orbital Sciences y otro de 1.600 millones con SpaceX.
La agencia espacial estadounidense apostó a estas firmas privadas para que tomaran el relevo de los transbordadores espaciales, cuyo último vuelo tuvo lugar en julio de 2011 y que ahora adornan museos a lo largo del país.
Los cohetes privados tienen ahora la misión de enviar, a menor costo, suministros a la ISS. La idea es que estén transportando también astronautas dentro de tres a cuatro años.
En septiembre de este año, la NASA encargó a SpaceX y Boeing la construcción de las dos primeras naves espaciales privadas diseñadas para transportar personas a la estación orbital. El contrato suma un total de 6.800 millones de dólares.
Los primeros vuelos de estas naves están previstos para 2017. Hasta ese momento, EEUU seguirá dependiendo de los Soyuz rusos para transportar a sus astronautas desde y hacia la ISS.
El jefe de vuelos habitados de la NASA, Bill Gerstenmaier, aseguró en una conferencia de prensa que este revés "no desalentará nuestros esfuerzos por extender las capacidades de lanzamiento de nuestro sector privado, que ya ha tenido éxito, para efectuar misiones de suministro de la ISS desde suelo estadounidense".
Añadió que la pérdida del cohete Antares y de la cápsula Cygnus que lo transportaba "no tendrá ningún impacto" en la vida de los seis miembros de la tripulación de la ISS.
Mike Suffredini, repsonsable de la ISS, dijo que en la estación había suficientes víveres de reserva para cuatro a seis meses más. Rusia ofreció su ayuda a EEUU.
"Si nos llega una petición para reabastecer de urgencia la ISS, responderemos a esa demanda", aseguró el responsable de la agencia espacial rusa Alexei Krasnov a la agencia estatal RIA Novosti, aunque explicó que la NASA todavía no ha solicitado su ayuda.
Según John Logsdon, ex director del "Space Policy Institute" en Washington, la explosión de Antares "probablemente no tendrá ningún impacto duradero" en los contratos de la NASA con el sector privado.
El accidente no obstante sí conducirá a la NASA a vigilar más de cerca al cohete Antares, y sobre todo el uso de un motor ruso para la primera de sus dos etapas de lanzamiento, y cuya tecnología se remonta a un programa lunar ruso de hace 50 años.
Orbital había querido reemplazar este motor y, tras el fracaso del martes, "seguramente acelerará este proceso", añadió Logsdon.



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