Tras ser reelegido, Pervez Musharraf, llamó a abandonar la confrontación

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Islamabad, (EFE).- El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, pidió ayer a la oposición que abandone el camino de la confrontación y las protestas, en un breve mensaje tras su reelección para un nuevo mandato.

En declaraciones a la prensa que recogió la agencia oficial APP, Musharraf agradeció el apoyo de sus partidarios e instó a la nación a rechazar a aquellos que "los instigan para crear confusión en la sociedad llamando a huelgas y protestas".

En particular, se dirigió al colectivo de los abogados, que hoy protagonizaron protestas en las capitales de las cuatro provincias del país mientras los diputados y senadores votaban al nuevo presidente.

Musharraf obtuvo ayer una abrumadora mayoría de votos para renovar mandato, en una elección marcada por la abstención del principal partido opositor y las dudas sobre si la candidatura del "ganador" será invalidada.

El general logró 671 de los 685 votos emitidos por los diputados y senadores de las cámaras centrales y provinciales paquistaníes, según los resultados ofrecidos por las autoridades.

El colegio electoral paquistaní está compuesto por 1.170 legisladores, pero 199 de un sector opositor conservador islámico dimitieron en los últimos días y ayer el Partido Popular (PPP, liberal) de la ex primera ministra exiliada Benazir Bhutto anunció que se abstenía.

La victoria de Musharraf aún no es oficial, pues está pendiente de un fallo del Tribunal Supremo sobre la legalidad de su candidatura.

Musharraf, que llegó al poder en 1999 en un golpe de Estado incruento y se hizo legitimar en el cargo de presidente en un controvertido referéndum en 2002, aseguró que su segundo mandato marcará la "transición a un gobierno completamente civil" en Pakistán y abogó por la reconciliación de las fuerzas políticas paquistaníes.

En vísperas de la votación de ayer, el general llegó a un acuerdo con Bhutto que permitirá su regreso al país el próximo día 18 libre de los cargos de corrupción que pesaban contra ella.

La "victoria" de Musharraf fue celebrada ayer por apenas unos centenares de miembros del partido gubernamental, en medio de la indiferencia general de la ciudadanía.

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