Tras una noche de furia, Trump desplegó el Ejército en Washington

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El domingo la Casa Blanca apagó las luces por seguridad y el presidente tuvo que ser trasladado a un búnker por los choques en las inmediaciones. Ayer continuaban las protestas contra el racismo.

Washington - El presidente Donald Trump dijo que se desplegarán miles de soldados fuertemente armados y agentes de seguridad para detener la violencia en la capital de Estados Unidos, y prometió hacer lo mismo en otras ciudades si los alcaldes y los gobernadores no logran recuperar el control de las calles.

“Los alcaldes y los gobernadores deben establecer una presencia abrumadora de fuerzas de seguridad hasta que la violencia haya sido sofocada”, dijo Trump en la Casa Blanca mientras agentes dispersaban a los manifestantes con gases lacrimógenos a pocas cuadras de distancia.

“Si una ciudad o estado se niega a tomar las medidas necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré al Ejército y resolveré rápidamente el problema por ellos”. Mientras hablaba, los manifestantes eran reprimidos en las inmediaciones del palacio de Gobierno.

La tensión es alta. El domingo Washington vivió una noche inédita. La Casa Blanca apagó sus luces por seguridad y el presidente Donald Trump fue trasladado al búnker ante el avance de las protestas. Los choques fueron tan violentos que cincuenta agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos (guardia presidencial y de altos funcionarios) resultaron heridos en los enfrentamientos.

Ayer había miles de personas en las calles cuando el presidente endureció las medidas, por lo que se temía nuevos enfrentamientos.

En la capital de Estados Unidos, la St. John’s Episcopal Church, un histórico recinto religioso cerca de la Casa Blanca donde han estado muchos presidentes del país, sufrió daños menores mientras que la cercana sede del grupo laboral AFL-CIO fue destrozada.

Precisamente, al finalizar su declaración en los jardines de la Casa Blanca, el presidente republicano anunció que iría a un lugar “muy, muy especial”, y se dirigió a pie a la llamada “iglesia de los presidentes”, afectada por un incendio la víspera. “Tenemos un gran país”, dijo Trump, con una Biblia en la mano.

Sus palabras se conocieron casi en paralelo a la difusión del informe de la autopsia de George Floyd, el afroestadounidense que murió en Minneapolis luego que un policía blanco se arrodillara sobre su cuello durante más de ocho minutos cuando era arrestado. La brutalidad de la escena impulsó las marchas que suceden día tras día desde el martes pasado.

De acuerdo a los forenses, Floyd perdió la vida debido a la “compresión del cuello” cuando un policía lo inmovilizó, y también mostraron que la víctima había consumido fentanilo, según un comunicado del condado de Hennepin.

Floyd, de 46 años, murió de un paro cardiorrespiratorio por “restricción y compresión del cuello” en el arresto, y la forma de muerte fue “homicidio”, informaron los expertos del condado de Hennepin en Minneapolis en un comunicado. Otros detalles sobre las condiciones de salud de Floyd indican que tenía una “enfermedad cardíaca arteriosclerótica e hipertensiva; intoxicación por fentanilo; uso reciente de metanfetamina”.

Decenas de ciudades en todo Estados Unidos permanecen bajo toque de queda a un nivel no visto desde los disturbios posteriores al asesinato en 1968 del activista por los derechos civiles Martin Luther King Jr. La Guardia Nacional está desplegada en 23 estados y en Washington D.C.

Una persona murió durante la madrugada del lunes en Louisville, Kentucky, donde la policía y efectivos de la Guardia Nacional se enfrentaron a manifestantes.

En la capital de Estados Unidos, la St. John’s Episcopal Church, un histórico recinto religioso cerca de la Casa Blanca donde han estado muchos presidentes del país, sufrió daños menores mientras que la cercana sede del grupo laboral AFL-CIO fue destrozada.

El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Waltz, aceptó ayer un pedido de la familia Floyd y desplazó al fiscal del caso, el mismo que tardó días en acusar al policía responsable de la muerte del lunes pasado, Derek Chauvin, quien ayer fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad a la espera de su proceso por homicidio en tercer grado.

El gobernador designó al fiscal general del estado, Keith Ellison, un reconocido activista contra el racismo y la brutalidad policial, que adelantó a la prensa que está analizando “seriamente” acusar también a los tres policías que no hicieron nada mientras Chauvin se arrodillaba sobre el cuello de la víctima.

Pese a que la tensión sigue siendo muy alta, Waltz también anunció que hoy se celebrará el funeral para Floyd.

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