5 de noviembre 2006 - 00:00

Tribunal iraquí condenó a Saddam Hussein a la pena de muerte. Para Bush, fue un "importante logro"

Saddam Hussein durante la lectura de la sentencia
Saddam Hussein durante la lectura de la sentencia
El Alto Tribunal Penal iraquí condenó al ex presidente de Irak, Saddam Hussein, a morir en la horca por su responsabilidad en la matanza de 148 chiitas en los años 80 en el pueblo de Dujail, al norte de Bagdad, como represalia por un atentado fallido contra su convoy presidencial.

El ex dictador, de 69 años, trató constantemente de interrumpir al juez Rauf Rashid Abdel Rahman cuando leía la sentencia, gritando "larga vida a Irak, larga vida a los iraquíes", lo que obligó al juez a gritar más que él.

A su llegada ante el tribunal, Saddam se negó a levantarse ante el juez y tuvo que ser obligado por los guardias, a petición del magistrado.

El ex presidente iraquí también fue condenado a 10 años de prisión por un "crimen contra la humanidad" (tortura) y a otros 10 años más por "desplazamiento de la población".

Tras conocer la sentencia, Saddam Hussein parecía visiblemente afectado.

"Dios es más grande que el ocupante", clamó, mientras cuatro guardias lo llevaban fuera de la sala de audiencias, con las manos atadas a la espalda.
A continuación, el tribunal suspendió la audiencia.

El Alto Tribunal Penal atendió a las peticiones del fiscal general, Jaafar al Mussaui, que había reclamado la pena de muerte para el ex dictador en la sesión del 19 de junio.

Los estatutos del tribunal prevén un procedimiento automático de apelación en caso de condena a muerte o cadena perpetua, que podría aplazar semanas e incluso meses la ejecución de la sentencia.

En cualquier caso, ninguna autoridad, ni siquiera el presidente de la República, puede usar el derecho de gracia o conmutar las penas dictadas tras las apelaciones.

Saddam Hussein, que dirigió Irak con mano de hierro desde 1979 hasta su derrocamiento en abril de 2003, y otros siete ex responsables de su régimen fueron juzgados por la matanza de 148 chiitas de Dujail, asesinados durante los meses que siguieron al ametrallamiento del convoy del entonces presidente en una visita a la localidad en 1982.

Durante el juicio, celebrado del 19 de octubre de 2005 al 27 de julio de 2006, se llevaron a cabo 40 audiencias y se escuchó a 130 testigos.

Además de condenar a Saddam, el Alto Tribunal Penal condenó el domingo a muerte a uno de sus hermanastros, Barzan al Tikriti, y al ex presidente del tribunal revolucionario que juzgó los hechos de Dujail, Awad Ahmed al Bandar.

El ex vicepresidente iraquí Taha Yassin Ramadan fue condenado a cadena perpetua y otros tres responsables locales del partido Baas, Abdala Kadhem Rueid, su hijo Mezhar Abdala Rueid y Ali Daeh Ali, fueron condenados a 15 años de prisión por "homicidio voluntario".

Sólo uno de los acusados, Mohamed Azzam al Ali, responsable local del partido Baas, fue absuelto, siguiendo las recomendaciones del fiscal general.

Saddam Hussein es juzgado también desde el 21 de agosto por haber ordenado en 1988 una ofensiva contra el Kurdistán iraquí (norte) conocida como Anfal, que según la acusación, dejó más de 180.000 muertos.

  • "Importante logro"

    La sentencia emitida hoy contra el ex presidente iraquí Sadam Husein, que le condena a morir ahorcado, representa un "importante logro" hacia la libertad de ese país, dijo el presidente de EEUU, George W. Bush.

    El mandatario agregó en Waco (Texas), en una breve declaración antes de retomar la campaña para las elecciones legislativas del martes, que la condena a Sadam representa un "hito" en los "esfuerzos del pueblo iraquí por cambiar el mandato de un tirano por el de la ley".

    Bush, quien no admitió preguntas y se dirige ahora a los estados de Nebraska y Kansas para participar en mítines electorales, no quiso valorar en ningún momento si Sadam debe o no ser ejecutado.

    En cambio, insistió en que el juicio es "un importante logro para la joven democracia de Irak y para su Gobierno constitucional".

    Según el presidente de EEUU, para las víctimas de Sadam, la condena representa "un grado de justicia que muchos pensaron que no llegaría jamás".

    El ex mandatario iraquí, recordó Bush, tiene ahora derecho a apelar su sentencia y "seguirá recibiendo el proceso debido".
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