Trump se quejó y Bolsonaro dejó la licitación de 5G para 2022

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Su Gobierno esgrimió razones técnicas, pero se sospecha que busca evitar un choque por la participación de la empresa china Huawei.

Brasilia - El Gobierno brasileño postergó hasta 2022 la instalación de la red transmisión de datos de telefonía 5G y el posterior llamado a concurso de empresas extranjeras, un tema con connotaciones diplomáticas que fue tratado por el presidente Jair Bolsonaro, por separado, con sus colegas estadounidense, Donald Trump, y chino, Xi Jinping, y que le valió un cortocircuito con el primero de ellos.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Marcos Pontes, argumentó que para poder montar las antenas para 5G, internet de alta velocidad que promete una transmisión de datos mil veces más veloz que en su sucesora, habrá que realizar un trazado que impida la superposición señales con las antenas parabólicas que ya están en funcionamiento.

“Primero tengo que tener una estrategia para mitigar” esa incompatibilidad de antenas, dijo. “Imagino que a fines de 2021 o 2022 comenzará a ser implementado un plan piloto” previo a la subasta internacional, declaró el funcionario en declaraciones al diario Folha de São Paulo.

“Es necesario tener la infraestructura lista, estamos en conversaciones con las alcaldías para la instalación de las antenas porque el 5G exige un gran número de ellas”, señaló Pontes.

El Gobierno de Bolsonaro había manifestado la disposición a realizar este año de un concurso público internacional con varias empresas interesadas en brindar la transmisión de datos a través de teléfonos celulares con esta tecnología de punta. Según los expertos la compañía china Huawei se perfila de momento como la más competitiva en 5G, algo que irrita a Trump, estrecho aliado del mandatario brasileño y que ha impuesto sanciones a esa compañía con el argumento de que es un ariete del espionaje militar de Pekín.

Bolsonaro reconoció haber tratado el asunto en marzo de 2019 con Donald Trump, quien manifestó sus rechazo a la posibilidad de que la empresa china aterrice en Brasil.

Sin embargo, a pesar de su alianza con Trump, Bolsonaro analizó el tema de Huawei a mediados de noviembre en Brasilia con Xi Jinping, y días después recibió en el Palacio del Planalto al titular de la empresa en Brasil, Wei Yao, que manifestó oficialmente su interés en participar en la licitación. Esos hechos generaron un infrecuente roce entre Washington y Brasilia, que tiende a atemperarse ahora con el anuncio de la suspensión de la subasta por al menos un año.

En una fecha tan cercana como el 8 de enero, el propio Pontes le había dicho a la agencia de noticias Bloomberg que Brasil no aceptaría ninguna presión de Estados Unidos en el tema.

“Un buen socio siempre comprende las necesidades del otro. Del mismo modo, Brasil no hace ningún reclamo sobre qué negocios hace Estados Unidos con China y si esto afecta o no a nuestro agronegocio”, señaló.

Así, Pontes afirmó que no vetaría la participación de ninguna empresa en la licitación y que el resultado de esta solo se basaría en la calidad y costo de su propuesta.

“De acuerdo con criterios técnicos, es difícil ver cómo algunas de estas grandes compañías no tendrán la capacidad de participar”, señaló entonces en relación a las chances de Hawei. El tema, polémico y con aristas delicadas en materia de relaciones internacionales y hasta de seguridad, queda congelado momentáneamente.

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