Turquía convoca a su embajador en EE.UU. y apura ataque en Irak

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Estambul (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La tensión entre Turquía y EE.UU. alcanzó ayer su máximo nivel tras la llamada a consultas del embajador turco en Washington, Nabi Sensoy, a causa de la aprobación en una comisión de la Cámara de Representantes de una declaración que condena el genocidio armenio.

El caso ha derivado en una verdadera crisis entre la Casa Blanca y el Capitolio, mientras el gobierno de Ankara acelera preparativos para invadir el norte de Irak con el fin declarado de combatir a los terroristas independentistas kurdos. Sin embargo, los movimientos de tropas son vistos por los analistas como un elemento de presión para impedir que el pleno del Congreso norteamericano apruebe el reconocimiento del genocidio de 1,5 millón de armenios a manos de soldados turcos entre 1915 y 1917 (ver aparte).

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía, Levent Bilman, dijo que por el momento su gobierno no tiene pensado retirar a su embajador en Washington, sino que pretende que permanezca en Ankara durante una semana o diez días «para realizar consultas».

  • Aprobación

    La resolución estadounidense fue aprobada el miércoles en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes por 27 votos a favor y 21 en contra, y considera como un genocidio las matanzas masivas de armenios al inicio de la Primera Guerra Mundial a manos del Imperio Otomano ( predecesor de la actual República de Turquía).

    Hasta el día de hoy Ankara se niega a aceptar que esos hechos hayan constituido un genocidio y dice que sólo se produjeron muertes en el contexto de una «guerra civil».

    Mientras, el presidente de Armenia, Robert Kocharian, confió en que Estados Unidos reconocerá la realidad del genocidio. «No hay duda de lo que ocurrió en 1915, y la postura turca de negacionismo no quiere decir que otros la imiten», señaló.

    El mes que viene el pleno de la Cámara baja deberá dar su visto bueno a dicha propuesta, mientras la Casa Blanca ejerce una fuerte presión sobre los legisladores para evitarlo.

    «Estoy muy decepcionado por el resultado de la votación. Ahora vamos a esperar el desarrollo de los acontecimientos», declaró el embajador Sensoy tras la aprobación de la resolución estadounidense. «Esta declaración es una iniciativa injuriosa para la psique de los turcos», añadió.

    En tanto, el comandante de las Fuerzas Navales del Ejército turco, Metin Ataç, informó de la cancelación de su próximo viaje a Estados Unidos en protesta por la aprobación de la propuesta sobre el genocidio armenio.

    El presidente de la República, el islamista moderado Abdullah Gül, tachó también de « inaceptable» la resolución estadounidense, mientras en Estambul y otras ciudades militantes izquierdistas realizaban marchas antinorteamericanas.

    «Esta inaceptable decisión de la comisión no tiene validez ni respetabilidad para el pueblo turco. Algunos políticos de EE.UU. sacrifican los grandes asuntos por pequeños juegos de política interna», afirmó Gül.

    Egemen Bagis, diputado turcoy consejero de Política Exterior del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, siguió la votación en Estados Unidos y calificó su resultado de «error» de Washington.

    «Continuaremos nuestros esfuerzos para que la resolución no prospere en la Cámara de Representantes. Si a pesar de ello persistiesen en su error, se tratará de un problema de los estadounidenses más que de Turquía», advirtió.

    El presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento turco, Suat Kinikoglu, dijo recientemente que las relaciones con Estados Unidos «van de mal en peor» a causa de cuestiones como la aprobación de la resolución del genocidio armenio y las diferencias respecto del futuro de Irak.

    La otrora sólida alianza entre Turquía, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y Estados Unidos, se ha convertido en problemática desde que Ankara rechazó permitir el paso de tropas norteamericanas por su territorio durante la invasión de Irak en 2003.

    Ahora el gobierno de Turquía prepara una respuesta a esta iniciativa de EE.UU. que podría suponer la restricción en el uso de la base turca de Incirlik, desde la cual los norteamericanos abastecen a sus tropas en Medio Oriente, y el paso a través del puesto fronterizo de Habur, que comunica Turquía con Irak.

    Turquía podría decidir también el cierre del espacio aéreo turco a aviones armenios, lo que influiría negativamente en la paupérrima economía del país caucásico.

    Por otro lado, está la amenaza de invasión de 200.000 soldados turcos al norte de Irak para combatir a la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán.
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