2 de diciembre 2013 - 23:35

Ucrania: protestas crecen y gobierno habló de "golpe"

El premier ucraniano, Mikola Azarov, acusó a los manifestant

Hubo graves enfrentamientos contra la Policía.
Hubo graves enfrentamientos contra la Policía.
La protesta continúa en Ucrania, donde se realizó una huelga y los manifestantes salieron a las calles, mientras el premier ucraniano, Mikola Azarov, habló de "golpe" al referirse a la oposición.

Asimismo, el presidente ruso, Vladimir Putin, comparó las revueltas con un "pogromo".

Azarov afirmó que la oposición está tramando algo para ocupar el Parlamento, como lo hizo con el municipio de Kiev y la sede de sindicatos.

En la capital la protesta sigue por más de una semana, luego de la gran movilización del domingo último, la mayor desde los tiempos de la revolución Naranja de noviembre de 2004, que dejó además 300 heridos.

El paro nacional proclamado por la oposición movilizó a los manifestantes que se apostaron pacíficamente en la plaza Maidan y un millar de ellos intentó bloquear la sede del gobierno. Esperan el tratamiento del martes en el Parlamento de la moción de desconfianza contra el Ejecutivo.

El presidente ucraniano, Viktor Ianukovich, tendió un gesto de distensión al admitir que los efectivos policiales, aún cuando fueron provocados, "fueron demasiado más allá" al usar la fuerza contra los manifestantes.

Además invitó a dialogar y manifestar pacíficamente en el respeto de las leyes: "Cualquier mala paz es mejor que una buena guerra", afirmó.

En esa misma línea, Ianukovich llamó por teléfono al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para que reciba una delegación ucraniana y debatir "algunos aspectos del acuerdo de asociación".

Barroso se demostró disponible a aplicar los acuerdos firmados pero no a reabrir las negociaciones de los términos de la incorporación de Ucrania como miembro número 28.

La incorporación debía producirse el 27 de noviembre pasado pero Kiev lo suspendió temporalmente, mientras Moscú presiona para que desista.

Putin intentó por distintos medios evitar la firma del acuerdo UE-Ucrania, pero sus "chantajes" políticos y comerciales corren el riesgo de ser frustrados por las miles de personas en Kiev y alrededores que protestan contra el desplante del gobierno hacia Bruselas.

El presidente ruso comparó las protestas en Kiev a un "pogromo", un término usado para denotar actos de violencia sobre todo contra los judíos. Consiste en el linchamiento multitudinario, espontáneo o premeditado, de un grupo particular, étnico, religioso u otro, acompañado de la destrucción o el expolio de sus bienes.

La referencia no parece casual, porque es justamente en la Ucrania occidental que entre fines del siglo XIX y comienzos del XX donde hubo las más sangrientas persecuciones a los judíos en el entonces imperio ruso, y es allí donde el sentimiento europeísta es más sentido.

En la misma región también los ultranacionalistas de partido Svoboda (acusados de antisemitismo, racismo y homofobia) tienen su feudo electoral.

Pese a que las manifestaciones pro europeas son casi siempre pacíficas, los ultras de Svoboda juegan un rol fundamental, aún a nivel numérico, y sus militantes están a menudo en primera fila en enfrentamientos con la policía, como el domingo frente al palacio presidencial o el municipio.

Putin dijo que las manifestaciones en Kiev "nada tienen que ver con la relación entre Ucrania y la UE", sino que "fueron preparadas en vista de las elecciones presidenciales de 2015", y para hacer caer "las autoridades legítimas" del país con "grupos de militantes bien adiestrados".

Las palabras de Putin aluden a una intervención extranjera, como en la Revolución Naranja. Por su parte, Azarov denunció que las protestas de la oposición se volvieron "incontrolables" y los organizadores se valen de "métodos ilegales" para dar vuelta el poder.

La oposición responde al tono las acusaciones.

Según el jefe del bloque del partido de Julia Timoshenko, Arseni Iatseniuk, detrás de la violencia están los pro Putin Viktor Medvedchuk y el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Andrii Kliuiev.

En tanto, Ianukovich confirmó que viajará a China, tal vez para transmitir la sensación de que la situación está bajo control y que Bruselas y Moscú no son los únicos socios posibles.

Pekín, uno de los primeros inversores en Ucrania, podría jugar un rol relevante en ayudar a Kiev a afrontar su crisis financiera.

La comunidad internacional, mientras tanto, mira a Ucrania con preocupación, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a todas las partes a que eviten la violencia.

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